Amadís Blanco les da la bienvenida a este vuelo

Hoy les presento a mi amigo Amadís Blanco Valbuena, es piloto comercial de la aerolínea venezolana CONVIASA e instructor en tierra.
Amadís Blanco“Me llamo Amadís Blanco Valbuena, nací en Caracas en 1988, soy primer oficial e instructor en tierra ATR 42/72 en CONVIASA.

Todo comenzó en octubre de 2010 cuando estaba finalizando el curso de TCP en Madrid; en ese momento surgió una oportunidad inesperada: estudiar la carrera que me encantaba. Me costó dejar la ciudad donde había madurado y había hecho muy buenas amistades, Madrid, para regresar a Caracas de nuevo. Fue una decisión que me causó un poco de irritación porque yo quería estudiar en Madrid, pero mi presupuesto sólo se adaptaba a las escuelas en Caracas. Después de darle mil vueltas, decidí regresar a Caracas y ponerle un mundo de empeño, pero con el objetivo de volver a Madrid. En octubre de 2010 inicié mis clases teóricas de piloto privado, luego la fase de entrenamiento en vuelo, y después, mi primer chequeo con un funcionario de la autoridad aeronáutica de Venezuela (INAC) para que me certificara apto para cumplir mis primeras funciones; continué con toda la preparación para piloto comercial, pasando por estudiar Radionavegación. Entré en el vuelo por instrumentos, para mí esto es la esencia de volar como piloto comercial; tuve que pasar por exámenes teóricos y prácticos hasta que llegó de nuevo la certificación con un chequeador de la autoridad aeronáutica del país.
En agosto de 2012, recibí mi licencia de piloto comercial; en ese momento sentí que ya había construido mucho más que las bases de este proyecto, ya podía buscar trabajo en lo que siempre había querido. Empecé a trabajar para una pequeña empresa que ofrece vuelos a la paradisiaca isla de Los Roques desde el principal aeropuerto del país, allí estuve 5 meses hasta que me contactaron de CONVIASA para hacerme unas entrevistas y quedé seleccionado para primer oficial de ATR 42/72. Hice mi Ground School del ATR y continué con mi entrenamiento práctico en un simulador de vuelo real, una maravillosa experiencia. Luego de diez meses en la empresa, mientras estaba en Carolina del Sur, mi jefe de flota me propuso ser instructor en tierra (me quedé callado unos segundos pensando si había escuchado bien). Estaba superfeliz, así que al llegar a Caracas, empecé a formarme como instructor en tierra, me certifiqué oficialmente para esta función y empecé a impartir un curso inicial del ATR 72.
Al día de hoy, continuo volando en esta empresa y con la visión de crecer como profesional y surcar otros cielos en un futuro próximo.”

De tres en tres

Tres verbos: Dedicar, confiar, amar.        

Tres personajes: Nelson Mandela, Carlos Saúl Rodríguez e Ismael Cala.

Tres momentos: El día que dejé Madrid para regresar a Caracas, mi primer vuelo y mi presente.

Muchos niños dicen que quieren ser pilotos cuando sean grandes y tú eres un ejemplo de que no es un sueño imposible. ¿Cómo te sientes al respecto?

¡Es así! Nada es imposible si amas lo que haces y tienes un apoyo económico importante para poder financiar los estudios. Muchas veces hago un efecto retrovisor y miro hacia atrás, en ese momento me doy cuenta hasta donde he llegado con esfuerzo, y me llena de satisfacción verlo desde esta perspectiva; es muy gratificante ver cómo era al principio, cuando sólo soñaba con prepararme como piloto comercial y volar en una aerolínea, preparar un vuelo, volar entre las nubes; y ahora no sólo comienzo mi carrera profesional en la aerolínea bandera de un país, sino que acabo de pasar a ser instructor en tierra (Ground School Instructor) del avión que vuelo. Esto es algo que jamás se me pasó por la cabeza y me doy cuenta de que estoy haciendo las cosas bien, y sobre todo, de que hay gente que lo está viendo y lo valora.

¿Por qué decidiste volar? ¿Es algo que siempre habías querido o fue una decisión repentina?

La verdad verdadera: de pequeño me quedaba hipnotizado viendo los aviones, soñaba con ellos; cuando veía uno me quedaba analizando ese poco de luces que hay en su exterior, el cómo podía volar. La pasaba muy bien en los aeropuertos, lugares que hoy en día se han convertido en un segundo hogar.

Aparte de dinero, ¿qué ganas siendo piloto?

¡Coye, qué fama de ganar dinero tenemos los pilotos! Más allá del dinero, siendo piloto comercial gano tranquilidad, ya que hago lo que me gusta y la sensación de estar en el aire y ver el paisaje hace que me olvide de todo y disfrute de ese clímax de serenidad que te ofrece el trabajo; aparte de eso, también crezco y maduro. Para ser piloto comercial en una aerolínea tienes que tener disciplina, ser muy responsable y ser consciente de que tienes a más de 70 pasajeros confiando en un equipo de trabajo, pero sobre todo en nosotros, los pilotos. Por otro lado, tienes que saber enfrentar situaciones anormales (fallos en vuelo, emergencias, pasajero descompuesto, etc.), tienes que aprender a trabajar bajo presión (esto genera mucho estrés)  y debes aprender a gestionarlo para mantener una cabina de vuelo tranquila, a pesar de la situación que se te presente con el fin de que prevalezca el C.R.M (Crew Resource Management), necesario siempre en la cabina de mando, y, finalmente, proporcionar seguridad operacional en vuelo.

¿Qué es lo que más disfrutas y lo que menos te gusta cuando trabajas?

Lo que más disfruto es el trabajo en sí, suena básico, pero es la verdad. Amo mi profesión, me llena. Volar con mal tiempo me genera adrenalina, me obliga a volar con esa disciplina que te lleva a realizar un vuelo elegante. Me gusta saludar a los pasajeros y ver cómo aparecen siempre los aficionados que te piden una foto en la cabina de mando después del aterrizaje, etc. Es muy bonito cuando lo haces con cariño.

Lo que menos me gusta es tener retrasos por causas ajenas a la tripulación, me molesta que existan personas que no sean responsables con sus tareas y eso nos obligue a retrasar un vuelo. Otra de las cosas que menos me gusta es dejar de volar durante mucho tiempo.

¿Consideras que haces un trabajo de alto riesgo? ¿O te parece tan seguro como la mayoría?

La aviación ha sido un desarrollo continuo en muchos aspectos, tanto así que hoy en día existe la Seguridad operacional (Safety Management System, S.M.S) y la Seguridad contra actos de interferencia ilícita (Aviation Security, AVSEC). La primera se basa en la interacción entre el factor humano, el aparato, el ambiente y las otras personas que intervienen en el proceso; en otras palabras: evita accidentes e incidentes. La segunda nos protege de secuestros, violaciones de las normativas a bordo de una aeronave, narcotráfico y otros.

Con esta pequeña explicación, podemos ver que hay mucha seguridad. El propósito de estos protocolos es mitigar las probabilidades de que algo ocurra, pero no las elimina por completo; por eso (tomando como ejemplo lo que pasó en noviembre de 2013 en el Aeropuerto Internacional de los Ángeles) a veces nos preguntamos cómo puede ser que con los niveles de seguridad tan estrictos en un país como Estados Unidos aún pasen este tipo de cosas. Nos asombra que pasen, es lógico; sin embargo, hay que recordar que estas medidas lo que hacen es mitigar los riesgos y sólo los eliminan en casos contados. En conclusión, seguimos siendo vulnerables, pero cada vez menos.

En Europa las aerolíneas lowcost son muy populares. ¿Qué opinas de ellas? ¿Crees que con esos precios tan bajos los trabajadores reciben un sueldo justo y se cumplen todas las medidas de seguridad?

Las lowcost son una gran oportunidad para la población de paso en un país turístico (España, por ejemplo). Me atrevo a decir que todos los países de la Comunidad Europea cuentan con los servicios de estas aerolíneas tan populares. Sin embargo, como todos sabemos, la aviación es muy costosa, y una de las cosas que más encarece es el combustible que requiere cada operación. Conocemos las incidencias de Ryanair a causa del combustible y esto es muy delicado, sin embargo, está claro que no es un peligro que genera la aeronave en sí, sino que es un riesgo provocado por la directiva ejecutiva de esa empresa: dar la orden de que sus aeronaves salgan con el combustible justo con el propósito de ahorrar e inclinar la balanza de las ganancias. En condiciones normales de vuelo no hay problemas, pero si se tiene que hacer una espera en el aire o se tiene que volar hasta un aeropuerto alternativo, la cosa se complicaría un poco.

En cuanto a sueldos, no he volado con ninguna lowcost hasta ahora, pero tengo entendido que los sueldos no son muy buenos (tomando en cuenta lo que debería ganar un piloto, claro).

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