Javier Santaolalla, la persona detrás del científico

La última vez que hice un humilde cálculo matemático fue cuando tenía 18 años. A pesar de que hice el Bachillerato en Ciencias y de que era muy buena en química, me decanté por las letras e ingresé en una facultad de humanidades. No es que me arrepienta de haber estudiado Traducción e Interpretación, pero en mi próxima vida seré farmacéutica o química… Como falta mucho para entonces, aprovecharé el tiempo y les presentaré a un chico que, aparentemente, siempre ha tenido clarísimo que su vida son los números.

Se llama Javier Santaolalla, nació en Burgos (España) en 1982. Estudió Ingeniería Superior en Telecomunicaciones en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, es licenciado en Física por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), tiene un máster en Física Fundamental (UCM) y un doctorado en Física (UCM). Ha sido investigador en el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (proyecto GALILEO), ha ganado una beca predoctoral del CIEMAT para investigar en el CERN (experimento CMS) y ha hecho un posdoctorado en la Universidad del Estado de Rio de Janeiro conjuntamente con el CERN. Con todo esto, podríamos pensar que el pobre se la pasa todo el día metido en un laboratorio… Pues no. También nos hace reír y nos enseña “a little physics” con el proyecto TheBigVanTheory, del que es fundador y miembro activo. Como seguramente puede contarles cosas más interesantes que yo, no me extiendo más, los dejo con Javier.

Javier Santaolalla

Fotografía cedida por Mykel©

“Nací en Burgos, pero me crié en Las Palmas de Gran Canaria. Desde siempre he sido muy fan de los deportes, de cualquiera (con tal de que no tenga que mojarme ni pasar frío), especialmente los de raqueta y el fútbol. Soy fan a morir del Real Madrid y enfermizamente hiperactivo, hago cualquier cosa con tal de no estar parado: bailes latinos, tocar el piano, ejercicio físico… Además, como Community Manager de TheBigVanTheory, ando pegado a las redes sociales, todas las habidas y por haber. Me paso el día riendo. ¡Ah! Y como muy bien.”

De tres en tres

Tres verbos: reír, compartir y pensar.

Tres personajes: Chopin, Rousseau y Juan Luis Guerra.

Tres momentos: antes de subir al escenario, ducha caliente en invierno, un buen beso.

¿Estabas en el CERN la primera vez que se detectó el bosón de Higgs? De ser así, ¿cómo te sentiste? ¿Cómo estaban los ánimos ese día en el Centro?

En la actualidad, realmente no hay “una primera vez en que se detecta una partícula”. Las partículas se detectan por procesos estadísticos que conllevan el análisis de millones de eventos donde se acumulan cientos o miles de esa misma partícula. Se habla de que se necesita una cierta significancia estadística (observación de algo inesperado con suficiente evidencia) para poder anunciar un descubrimiento. Esta significancia se corresponde con cinco desviaciones estándar.

En diciembre de 2011 se anunció en el auditorio central del CERN la observación de un desvío de 3 sigmas en la búsqueda del bosón (¡casi, casi!), y no fue hasta el 4 de julio de 2012 cuando se llegó a la significancia necesaria, algo más de cinco sigmas, para que fuera un descubrimiento. En el de diciembre sí estuve allí, de hecho “acampé” toda la mañana en el auditorio para poder conseguir un sitio y vivir ese momento. Ese anuncio en diciembre pilló a la gente un poco descolocada. La comunidad científica, en concreto los investigadores del CERN, no se había recuperado todavía del palo que supuso el anuncio precipitado y erróneo de los neutrinos superlumínicos, y muchos veían este anuncio como algo inapropiado (al final se anunció que no se anunciaba nada, porque con 3 sigmas no puedes concluir nada). Recuerdo que ansiaba que se descubriera la partícula, pero había mucha gente que deseaba lo contrario (por cuestiones físicas, que no voy a detallar, había gente que prefería que no existiera). Eran días de rumores, críticas y muchos nervios. Nunca lo olvidaré. Fue divertido haber salido en la revista del CERN porque tomaron fotografías del evento (del público). Lo gracioso fue al poner la foto en Facebook, la gente empezó a comentar que el señor que estaba mi lado que era igual a Mourinho. El de julio me pilló en Kiev, viendo la final de la Eurocopa (4-0 España-Italia).

¿Crees que la religión y la ciencia pueden ser compatibles? ¿Se puede ser científico y creer en algún dios al mismo tiempo?

Claro que pueden… Y deben. Muchos científicos fueron fervientes seguidores de su religión. Sin ir más lejos, uno de los creadores de la teoría del origen del Universo (Big Bang) era sacerdote, por citar un ejemplo. La ciencia intenta responder a diferentes preguntas, con un método y una visión muy diferente a los de la religión. Los problemas vienen cuando se mezclan o confunden.

Opino que el ser humano es una especie muy arrogante porque nos seguimos creyendo la medida de todas las cosas. Tú, que sabes que las partículas infinitamente pequeñas determinan el funcionamiento del Universo, que es lo infinitamente grande, ¿estarías de acuerdo conmigo?

Nuestra biología es fruto de la evolución y nos cuesta entender las cosas que no son parte de nuestra experiencia sensorial. Sólo oímos sonidos, vemos la luz que filtra la atmósfera, los colores las distancias, incluso las velocidades…, todo lo entendemos justo en la medida en que las sentimos. De ahí que la cuántica y la relatividad sean teorías que cueste tanto aceptar. Por eso no creo que sea del todo arrogante. Es pura evolución, producto de nuestra limitación como seres humanos. Aún así, y gracias a la ciencia, poco a poco se va conociendo más sobre el Universo y la naturaleza, y esta percepción va cambiando poco a poco.

¿Temes que en el futuro el fruto de tu trabajo sea utilizado para fines bélicos?

No es algo que me haya planteado nunca. ¡Vaya! Ahora me quedo inquieto. Uno hace las cosas con la mejor de las intenciones y esperando que el progreso científico haga del mundo un mejor lugar para todos sus habitantes. Uno permanece ajeno al uso o aplicación que se pueda hacer de su trabajo. Así como no es sano salir a la calle con miedo a ser atropellado, tampoco es muy sensato trabajar con miedo a que lo que descubras sea usado con mal fin.

Cada descubrimiento científico es el cierre de una puerta y la apertura de otras. La confirmación de la existencia del bosón de Higgs ha llevado al planteamiento de un gran número de preguntas en muchas áreas del saber. ¿No te sientes frustrado ante la posibilidad de que nunca nunca llegaremos a saber quiénes somos y cómo funciona nuestro Universo?

Es parte de nuestro trabajo y aprendes a vivir con ello. No siento frustración, porque creo que es parte de la mentalidad del científico saber que el Universo y la naturaleza son así y, de hecho, es el encanto que tiene, que el conocimiento es realmente infinito.