Inmobiliarias: breve guía para defenderse un poquito de ellas

Hace ya casi un año empecé a trabajar en una empresa que se dedica a prestar servicios a empleados de multinacionales que han sido reasignados a España, Francia y Portugal. Uno de esos servicios es la búsqueda de vivienda: hacer una selección de propiedades que cumplan con sus criterios y necesidades, acompañarlos a las visitas, gestionar los pagos iniciales, leernos el contrato con lupa e intentar mejorar las condiciones. Obviamente me faltan años en tarima para convertirme en una experta en contratos de alquiler, pero algo he aprendido y me gustaría compartirlo por este medio para que menos gente termine pisoteada por una agencia inmobiliaria. Me centraré en el mercado de Barcelona porque es mi área de trabajo, no sé a ciencia cierta cómo funciona en otras partes de España y en otros países.

Por supuesto que hay inmobiliarias legítimas que se toman en serio su negocio, pero hay muchas (la mayoría, diría yo) que no son más que perros pillando huesos en el aire. En Barcelona, las inmobiliarias se reproducen como conejos en primavera, de hecho, la inmensa mayoría de propiedades están en manos de agencias, es muy difícil encontrar a un particular negociando directamente en los portales. ¿Por qué? Muy fácil:

Mr. Burnsa) A diferencia de otros países, en España la inmobiliaria la paga el inquilino, no el propietario (quien debería pagar porque es el que está pidiendo el servicio). A los propietarios no les tiembla el pulso y dejan su apartamento o casa en manos de una agencia porque no representa ningún gasto para ellos.

b) Es dinero fácil: pongo un anuncio en un portal inmobiliario, muestro la propiedad un par de veces (porque en Barcelona los pisos vuelan como los zapatos en el Black Friday), cobro un mes de alquiler o 10 % de la anualidad y sigo con el siguiente piso.

Yo me peleo con las inmobiliarias todos los días (no con todas, hay algunos muy buena gente y trabajadores) así que mi experiencia podría resultarle útil a quien esté buscando piso. A continuación una serie de datos:

  • El que paga los honorarios de agencia es el inquilino. Si estás alquilando una propiedad, exígele al agente inmobiliario que trabaje para ti, que negocie a tu favor, que te explique correctamente las condiciones. Termina de creerte que quien le está dando de comer eres tú.
  • Antes de ir a visitar la propiedad pregunta las condiciones y apúntalas. Reconfirma las condiciones el día de la visita. Que no te saquen nuevas condiciones de debajo de la manga el día de la firma.
  • Llama antes de ir a la visita para confirmar. Es posible que ya esté alquilado, que el agente se olvide, que llegue tarde, que no se lo hayan apuntado en al agenda, etc.
  • Pídele que te mande el contrato unos días antes de firmar. Es posible que te digan que no, que siempre lo leen ahí mismo. Dile que te da igual cómo es siempre, que quieres saber lo que estás firmando.
  • Que no te de miedo negociar. Si crees que el precio, la fianza, la carencia, etc. podrían mejorarse, pídelo. Recuerda que la inmobiliaria la pagas tú y que ellos tienen el deber de comunicarle tus inquietudes y peticiones al propietario.
  • Aunque hay agencias que hacen lo que les da la gana y piden condiciones abusivas, existe una Ley Orgánica de Arrendamientos Urbanos (LAU) que recomienda lo siguiente:
    • Los contratos deben ser por un periodo de un año, extensible a tres años. El periodo de obligatorio cumplimiento debería ser de seis meses tanto para el propietario como para el inquilino. Hay agencias que piden cinco años de obligatorio cumplimiento; a esas hay que colgarles el teléfono de inmediato porque no se enteran de que ir abusando por la vida no está bien.
    • Normalmente se piden uno o dos meses de fianza para propiedades sin amueblar, y dos o tres para las amuebladas. Los señores que piden avales o fianzas de seis meses (como el señor ene-ene) tampoco saben que la avaricia es mala. Si ellos no confían en ti, no tienes por qué confiar en ellos.
    • El contrato tiene que especificar en cuánto tiempo se devolverá la fianza una vez entregadas las llaves. Normalmente es un plazo de 30 días.
    • Asegúrate de que el contrato refleje cuánto tiempo tienes para informar sobre los desperfectos para que el propietario los arregle. Normalmente deberían ser 30 días. A los que ponen “una semana” les puedes decir que tienes otras obligaciones en tu vida aparte de probar la calefacción, los grifos, las persianas, etc.
    • Si el propietario promete alguna mejora o reparación, exígele a la agencia que se implique, que siga el proceso, que para eso le pagas.
    • Así como exiges, da. No destroces la casa: si rompes algo, repáralo. Si ensucias la pared, píntala. Deja las cosas como te las encontraste para que te devuelvan la fianza y para no ser el cerdo que dejó la casa destruida.

Ahora parecerá que soy una superdura y que voy partiendo piernas por ahí, pero la verdad es que me corto bastante, ahora no tanto porque tengo que defender los intereses de mis clientes, pero sé que a veces cuesta ser fuerte, exigir y defenderse. Lo importante es recordar que es un trato entre dos partes, que tanto el propietario como el inquilino tienen deberes y derechos, y que todo se puede hablar. No siempre obtenemos mejoras en las negociaciones, pero no cuesta nada intentarlo. Por otro lado, si todos dejáramos de aceptar condiciones abusivas como los contratos de cinco años y los seis meses de fianza, las agencias dejarían de pedirlas, así que en parte todos tenemos un poquito de culpa.

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