El cierre del videoclub

En julio del año pasado entrevisté a Arnau Valls, el que era en ese momento el encargado del videoclub del que soy socia (Séptimo Arte). La semana pasada me enteré de que es muy posible que el videoclub cierre sus puertas porque desde hace un tiempo ya no es un negocio rentable, de hecho, más bien está representando pérdidas para su dueña.

Creo que el cierre del videoclub no sólo es una mala noticia para los socios (porque allí podemos encontrar verdaderas joyas; tienen una selección de películas exquisita), sino que es una pérdida para el barrio de Gracia y para la ciudad, en general.

Lo que me enamoró de Barcelona, y creo que no sólo a mí, era (y es) su personalidad, sus rincones únicos y originales, esos sitios mágicos llenos de sorpresas y de cosas especiales. Séptimo Arte es un ejemplo claro de esa personalidad barcelonesa de la que hablo, ¿pero qué pasará si cierra?

Tal vez suene un poco exagerado, pero la caída de establecimientos como este es uno de esos granitos de arena que le van borrando el carácter a Barcelona. El caso del videoclub es un ejemplo que vivo de cerca, pero de vez en cuando me voy enterando de que establecimientos míticos de Barcelona están cerrando sus puertas porque ya no pueden pagar el alquiler, porque ya no son rentables, porque ya no suscitan interés…

Hace dos días fui a buscar un par de películas y estuve hablando con la dueña; me dijo que gran parte de la culpa recae en las descargas ilegales. ¿No nos damos cuenta de que ya casi no quedan videoclubs o tiendas de discos? Yo también lo he hecho, creo que muchos de nosotros lo hemos hecho, pero seamos conscientes de que a este paso seremos nosotros los responsables de la muerte de la música y del cine. Nosotros estamos haciendo que sean insostenibles.

Peces grandes
La tienda de Mac* de Plaza Cataluña es espectacular, ¿no? Blanca, enorme, elegante… Tan llena de gente que resulta imposible entrar. ¿Nos gastamos un dineral en una computadora hecha a base de explotar países del tercer mundo y a base de irrespetar el medio ambiente y después la usamos para hacer descargas gratis? ¿De qué sirve tener una tienda Mac tan blanquita y minimalista si estamos perdiendo los establecimientos que realmente le dan vida a la ciudad?

Los centros comerciales, los grandes almacenes y las franquicias son útiles y más de una vez nos sacan de apuros, pero nunca olvidemos que los pequeños negocios son los que nos dan vida, reflejan lo que somos. No los dejemos morir, no muramos con ellos.

*Digo Mac por dar un ejemplo, pude haber nombrado a cualquier otro gigante de esos que están invadiendo las ciudades.

Amadís Blanco les da la bienvenida a este vuelo

Hoy les presento a mi amigo Amadís Blanco Valbuena, es piloto comercial de la aerolínea venezolana CONVIASA e instructor en tierra.
Amadís Blanco“Me llamo Amadís Blanco Valbuena, nací en Caracas en 1988, soy primer oficial e instructor en tierra ATR 42/72 en CONVIASA.

Todo comenzó en octubre de 2010 cuando estaba finalizando el curso de TCP en Madrid; en ese momento surgió una oportunidad inesperada: estudiar la carrera que me encantaba. Me costó dejar la ciudad donde había madurado y había hecho muy buenas amistades, Madrid, para regresar a Caracas de nuevo. Fue una decisión que me causó un poco de irritación porque yo quería estudiar en Madrid, pero mi presupuesto sólo se adaptaba a las escuelas en Caracas. Después de darle mil vueltas, decidí regresar a Caracas y ponerle un mundo de empeño, pero con el objetivo de volver a Madrid. En octubre de 2010 inicié mis clases teóricas de piloto privado, luego la fase de entrenamiento en vuelo, y después, mi primer chequeo con un funcionario de la autoridad aeronáutica de Venezuela (INAC) para que me certificara apto para cumplir mis primeras funciones; continué con toda la preparación para piloto comercial, pasando por estudiar Radionavegación. Entré en el vuelo por instrumentos, para mí esto es la esencia de volar como piloto comercial; tuve que pasar por exámenes teóricos y prácticos hasta que llegó de nuevo la certificación con un chequeador de la autoridad aeronáutica del país.
En agosto de 2012, recibí mi licencia de piloto comercial; en ese momento sentí que ya había construido mucho más que las bases de este proyecto, ya podía buscar trabajo en lo que siempre había querido. Empecé a trabajar para una pequeña empresa que ofrece vuelos a la paradisiaca isla de Los Roques desde el principal aeropuerto del país, allí estuve 5 meses hasta que me contactaron de CONVIASA para hacerme unas entrevistas y quedé seleccionado para primer oficial de ATR 42/72. Hice mi Ground School del ATR y continué con mi entrenamiento práctico en un simulador de vuelo real, una maravillosa experiencia. Luego de diez meses en la empresa, mientras estaba en Carolina del Sur, mi jefe de flota me propuso ser instructor en tierra (me quedé callado unos segundos pensando si había escuchado bien). Estaba superfeliz, así que al llegar a Caracas, empecé a formarme como instructor en tierra, me certifiqué oficialmente para esta función y empecé a impartir un curso inicial del ATR 72.
Al día de hoy, continuo volando en esta empresa y con la visión de crecer como profesional y surcar otros cielos en un futuro próximo.”

De tres en tres

Tres verbos: Dedicar, confiar, amar.        

Tres personajes: Nelson Mandela, Carlos Saúl Rodríguez e Ismael Cala.

Tres momentos: El día que dejé Madrid para regresar a Caracas, mi primer vuelo y mi presente.

Muchos niños dicen que quieren ser pilotos cuando sean grandes y tú eres un ejemplo de que no es un sueño imposible. ¿Cómo te sientes al respecto?

¡Es así! Nada es imposible si amas lo que haces y tienes un apoyo económico importante para poder financiar los estudios. Muchas veces hago un efecto retrovisor y miro hacia atrás, en ese momento me doy cuenta hasta donde he llegado con esfuerzo, y me llena de satisfacción verlo desde esta perspectiva; es muy gratificante ver cómo era al principio, cuando sólo soñaba con prepararme como piloto comercial y volar en una aerolínea, preparar un vuelo, volar entre las nubes; y ahora no sólo comienzo mi carrera profesional en la aerolínea bandera de un país, sino que acabo de pasar a ser instructor en tierra (Ground School Instructor) del avión que vuelo. Esto es algo que jamás se me pasó por la cabeza y me doy cuenta de que estoy haciendo las cosas bien, y sobre todo, de que hay gente que lo está viendo y lo valora.

¿Por qué decidiste volar? ¿Es algo que siempre habías querido o fue una decisión repentina?

La verdad verdadera: de pequeño me quedaba hipnotizado viendo los aviones, soñaba con ellos; cuando veía uno me quedaba analizando ese poco de luces que hay en su exterior, el cómo podía volar. La pasaba muy bien en los aeropuertos, lugares que hoy en día se han convertido en un segundo hogar.

Aparte de dinero, ¿qué ganas siendo piloto?

¡Coye, qué fama de ganar dinero tenemos los pilotos! Más allá del dinero, siendo piloto comercial gano tranquilidad, ya que hago lo que me gusta y la sensación de estar en el aire y ver el paisaje hace que me olvide de todo y disfrute de ese clímax de serenidad que te ofrece el trabajo; aparte de eso, también crezco y maduro. Para ser piloto comercial en una aerolínea tienes que tener disciplina, ser muy responsable y ser consciente de que tienes a más de 70 pasajeros confiando en un equipo de trabajo, pero sobre todo en nosotros, los pilotos. Por otro lado, tienes que saber enfrentar situaciones anormales (fallos en vuelo, emergencias, pasajero descompuesto, etc.), tienes que aprender a trabajar bajo presión (esto genera mucho estrés)  y debes aprender a gestionarlo para mantener una cabina de vuelo tranquila, a pesar de la situación que se te presente con el fin de que prevalezca el C.R.M (Crew Resource Management), necesario siempre en la cabina de mando, y, finalmente, proporcionar seguridad operacional en vuelo.

¿Qué es lo que más disfrutas y lo que menos te gusta cuando trabajas?

Lo que más disfruto es el trabajo en sí, suena básico, pero es la verdad. Amo mi profesión, me llena. Volar con mal tiempo me genera adrenalina, me obliga a volar con esa disciplina que te lleva a realizar un vuelo elegante. Me gusta saludar a los pasajeros y ver cómo aparecen siempre los aficionados que te piden una foto en la cabina de mando después del aterrizaje, etc. Es muy bonito cuando lo haces con cariño.

Lo que menos me gusta es tener retrasos por causas ajenas a la tripulación, me molesta que existan personas que no sean responsables con sus tareas y eso nos obligue a retrasar un vuelo. Otra de las cosas que menos me gusta es dejar de volar durante mucho tiempo.

¿Consideras que haces un trabajo de alto riesgo? ¿O te parece tan seguro como la mayoría?

La aviación ha sido un desarrollo continuo en muchos aspectos, tanto así que hoy en día existe la Seguridad operacional (Safety Management System, S.M.S) y la Seguridad contra actos de interferencia ilícita (Aviation Security, AVSEC). La primera se basa en la interacción entre el factor humano, el aparato, el ambiente y las otras personas que intervienen en el proceso; en otras palabras: evita accidentes e incidentes. La segunda nos protege de secuestros, violaciones de las normativas a bordo de una aeronave, narcotráfico y otros.

Con esta pequeña explicación, podemos ver que hay mucha seguridad. El propósito de estos protocolos es mitigar las probabilidades de que algo ocurra, pero no las elimina por completo; por eso (tomando como ejemplo lo que pasó en noviembre de 2013 en el Aeropuerto Internacional de los Ángeles) a veces nos preguntamos cómo puede ser que con los niveles de seguridad tan estrictos en un país como Estados Unidos aún pasen este tipo de cosas. Nos asombra que pasen, es lógico; sin embargo, hay que recordar que estas medidas lo que hacen es mitigar los riesgos y sólo los eliminan en casos contados. En conclusión, seguimos siendo vulnerables, pero cada vez menos.

En Europa las aerolíneas lowcost son muy populares. ¿Qué opinas de ellas? ¿Crees que con esos precios tan bajos los trabajadores reciben un sueldo justo y se cumplen todas las medidas de seguridad?

Las lowcost son una gran oportunidad para la población de paso en un país turístico (España, por ejemplo). Me atrevo a decir que todos los países de la Comunidad Europea cuentan con los servicios de estas aerolíneas tan populares. Sin embargo, como todos sabemos, la aviación es muy costosa, y una de las cosas que más encarece es el combustible que requiere cada operación. Conocemos las incidencias de Ryanair a causa del combustible y esto es muy delicado, sin embargo, está claro que no es un peligro que genera la aeronave en sí, sino que es un riesgo provocado por la directiva ejecutiva de esa empresa: dar la orden de que sus aeronaves salgan con el combustible justo con el propósito de ahorrar e inclinar la balanza de las ganancias. En condiciones normales de vuelo no hay problemas, pero si se tiene que hacer una espera en el aire o se tiene que volar hasta un aeropuerto alternativo, la cosa se complicaría un poco.

En cuanto a sueldos, no he volado con ninguna lowcost hasta ahora, pero tengo entendido que los sueldos no son muy buenos (tomando en cuenta lo que debería ganar un piloto, claro).

Juan DeGonell en su tinta

Hace exactamente un año me animé a hacerme el tatuaje que llevaba años deseando. Por referencias llegué a VOID Tattoo, en el barrio del Raval de Barcelona, y, para mi sorpresa, el tatuador que me atendió era un chico venezolano. Juan DeGonellQuedé muy contenta con su trabajo, puedo dar fe de que es un excelente tatuador y una persona sumamente amable.

“Me llamo Juan DeGonell Vidal, nací en Caracas el 10 de julio de 1978. Desde niño me interesé por el mundo del tatuaje, pero no tuve ni el apoyo ni la oportunidad de meterme de lleno en ello. Hace unos años decidí dejarlo todo de lado y hacer del tatuaje algo más que una profesión, mi forma de vida. La presión social y familiar me llevaron a pasar por varias carreras universitarias que no me hacían feliz. Un buen día me cansé de todo y me compré mi primera máquina sin haber aprendido a tatuar, sí, sin saber tatuar todavía”.

De tres en tres

Tres verbos: Crear, vivir, amar.

Tres personajes: Groucho Marx, Charles Bukowski, Nikola Tesla.

Tres momentos: el 12 de diciembre de 1991, el nacimiento de mi hija, cada vez que vuelvo a casa.

¿Quién fue tu primera víctima? ¿Cómo conseguiste que se dejara tatuar por un novato?

No recuerdo quién fue mi primera víctima (además de mí mismo). Pero en todo caso tuve dos fases o dos comienzos en esto del tattoo, así que sería complicado hablar de una primera vez.

¿El cliente siempre tiene la razón?

Cuando se trata de tattoos, nunca jamás la tiene.

¿A qué edad dejarías que tu hija se hiciera su primer tatuaje?

Sinceramente preferiría que no se tatúe, pero la mayoría de edad llega a los 18 años, y supongo que a partir de entonces tendré que confiar en la educación que le habré dado, en su sentido común, en su criterio y, si aún así decide tatuarse, lo único que podré hacer es aconsejarla sobre qué sitios son los indicados para tatuarse y los que no.

¿De verdad? ¿No preferirías tatuarla tú?

¡No! Ella es perfecta como es ahora.

¿Te han discriminado por llevar todo el cuerpo tatuado?

Sí, muchas veces. En mayor o menor medida suele discriminarse a la gente tatuada; incluso hay “discriminación positiva”, que la llaman. Una vez formado el estereotipo de la persona tatuada, pasas a ser como un afiche.

Pero la experiencia más lamentable fue cuando tuve que renovar mi pasaporte venezolano en la Onidex del centro de Caracas. La persona a cargo me dijo que yo no podía tener un pasaporte venezolano porque “tenía tatuajes visibles y que eso no estaba permitido por las leyes del país”. Yo le pregunté si sabía lo que era un pasaporte, me contestó desafiante: “Si sabes tanto, dímelo tú”. Le expliqué: “Un pasaporte es un documento de identificación personal y, por lo tanto, puede ser más útil un tatuaje visible a la hora de identificar a un ciudadano”. Ella se negó a darme el pasaporte y tuve que hacer un escándalo en el lugar, amenazar con denunciarlos en la ONU y demás barbaridades que se me ocurrieron en el momento. Al final salió un superior y me hizo escribir a mano, junto con una fotocopia de mi cédula de identidad, que en esa oficina el trato había sido excelente, que el sistema bolivariano funcionaba rápido y bien y no sé cuantas burradas más, sin dejar de mencionar que ellos estaban haciendo una excepción conmigo para que yo pudiera disfrutar de la posesión de un pasaporte venezolano. Pues ahí se quedan, ya ni sé dónde lo tengo…

¿Cómo sabes que un cliente quedó satisfecho con tu trabajo?

Cuando vuelven a la tienda, ya sea a saludar o a tatuarse más; o cuando recomiendan mi trabajo a otra gente. Es muy gratificante que entre alguien por la puerta y pregunte por mí, sin que yo lo conozca de nada, y me diga: “Me han recomendado que venga a tatuarme aquí”.

Ibrahim Benítez nos cocina la empanada de la abuela

En el número 7 de la calle Dagueria de Barcelona, podemos darnos el lujo de comer la empanada gallega que Ibrahim Benítez aprendió a hacer con su abuela. El sitio se llama El club de l’empanada, y lo llevan Ibrahim y su hermano Josemi. Además de exquisitas empanadas con diferentes rellenos, podemos satisfacer otros antojos: pimientos de padrón, pulpo da feira, tortilla, lacón… Todo muy casero, en cantidades gallegas y a precios gallegos.

¡Qué agradable fue sentarme en la barra con Ibrahim y compartir un par de cervecitas! No acaparo su historia, juzguen ustedes mismos:

“Nací en Caranza, una pequeña aldea de Ferrol. Era un ocho de junio de 1954, es decir, acabo de cumplir cincuenta y nueve. Vine a Barcelona con mi familia en 1966, y nos instalamos en el mismo edificio en el que vivo todavía, en el corazón del barrio Gótico. Me casé en 1980,  tuve dos hijos: Brais y Sara , y me divorcié el año pasado. Trabajé en IBM durante más de treinta años como director informático. Hace cuatro años, una empresa del sector cosmético me vino a buscar ofreciéndome el oro y el moro. Acepté, pero la cosa fue de mal en peor: me quedé en el paro hace poco más de dos años. Ante un futuro nada halagüeño (edad, crisis…) me reinventé en El club de l’empanada con mi hermano: algo muy diferente a la informática.

Me han pasado muchísimas cosas, pero eso lo dejo para el libro que estoy escribiendo. He escrito varios cuentos para niños y no tan niños, poesía, ensayos y todo aquello que se me ocurre. Durante el paro me dedicaba a escribir cuentos personalizados para niños y biografías para mayores. La pintura es otra de mis pasiones. Todo fue a raíz de terminar la mili, de la que llegué muy cascado con una enfermedad pulmonar que me tuvo casi un año muy jodido. Como tenía que estar en casa sin hacer demasiados esfuerzos, alguien me recomendó pintar, y así hasta hoy.

Trabajamos de 8.00 a 24.00 y, la verdad, cuando llego a casa solo tengo ganas de dormir. Solo llevamos cinco meses, pero cuando logremos levantar el negocio un poco más podremos tener a alguien que nos ayude, y así poder hacer turnos y tener tiempo libre, mientras tanto, trabajo y más trabajo.”

Ibrahim (derecha) y su hermano Josemi

Ibrahim (derecha) y su hermano Josemi

De tres en tres
Tres verbos: Amar, soñar, imaginar.
Tres personajes: Leonardo da Vinci, Jesucristo, Santiago Ramón y Cajal.
Tres momentos: Cuando vinimos a Barcelona, cuando me declaré a la que luego sería mi pareja durante más de treinta años, el nacimiento de mis hijos.

¿Qué cosa de Galicia te traerías a Cataluña y que cosa de Cataluña te llevarías a Galicia?

Muy simple. De Galicia me traería el pan, sin duda.

De Catalunya me llevaría a Galicia el espíritu emprendedor. En Galicia hacen falta hombres y mujeres que ayuden a quitarnos el complejo secular de emigrantes y conformistas.

¿Qué nos ofrece el Club de l’empanada? ¿Por qué tenemos que visitarlo?

La idea es que la gente que lo visite y pruebe sus productos se dé cuenta de que ofrecemos calidad, es decir, con sabor auténtico, sin disfraces industriales de colores y a precios asequibles.

Aparte de dinero, ¿qué ganas con el bar?

Autoestima. Después de una larga época de crisis (sin trabajo), en que lo ves todo negro e imposible, el Club representó para mí (no sé si para mi hermano) la idea de que a pesar de lo malo, si no desfalleces y luchas por salir adelante, eres capaz de todo, hasta de cocinar para más de treinta personas cada día, incluso yo, que fui director informático de una empresa durante más de treinta años y no había trabajado en un bar en mi vida.

Si no tuvieras el Club de l’empanada, ¿a qué te dedicarías?

Durante el paro, me dediqué a escribir biografías y cuentos para niños. Tengo bastante producción. También pinto al óleo. A veces me veía en la plaza del Pi vendiendo cuadros. No sé, pero tendría que ser algo así, algo creativo.

Ahora están de moda los restaurantes de platos cuadrados y una pequeña porción, aunque bien decorada, de comida. ¿Cómo queda un bar tradicional como el Club de l’empanada ante esta moda?

Mi hija, que trabaja con nosotros al mediodía, se queja a menudo de que pongo demasiada comida en el plato. Con eso te digo todo. Además: ¿conoces a alguien que no recuerde con deleite un plato de su madre o su abuela? Son miles de años de tradición culinaria. Los platos sobreviven por algo.

Creo que es algo esnob y una moda pasajera. Tiene su público, pero no me gusta. Para eso ya están las tapas.

La evolución es un proceso lógico en todas las facetas del ser humano y, por lo tanto, de la naturaleza. La tecnología avanza imparable en todos los sectores, incluso en la cocina. Pero así como el e-book no logra desplazar al libro de papel tradicional, las nuevas tendencias culinarias nunca harán olvidar al plato de siempre.

La causa de la crisis de bares y restaurantes (no solo de los tradicionales) hay que buscarla en la actual coyuntura económica y en la falta de visión y perspectiva de negocio de los propietarios. El bar tradicional tiene que amoldarse a los nuevos gustos. Lo que quiero recalcar es que las tapas de siempre no morirán, lo que tienes es que adornarlas: decoración del local, nuevas ofertas gastronómicas, modificación de presentación de los productos, incluso quitar la tele y máquinas tragaperras demasiado identificadas con lo antiguo.

El plato cuadrado en poco tiempo dejará de ser novedad y surgirán otras opciones. Es ahí en donde los que nos dedicamos a este negocio tenemos que trabajar, adelantarnos a los nuevos gustos de los clientes y, por lo tanto, adaptar las viejas tapas y platos a los nuevos tiempos; esa es la manera de sobrevivir.

En la cabina de interpretación con Juan Velásquez

La primera vez que entré en una cabina de interpretación fue en el quinto año de la carrera. Mi amigo el intérprete Juan Velásquez nos invitó a una compañera y a mí a que viéramos cómo se batía el cobre fuera de la universidad. Aunque me he dado cuenta de que la interpretación no es lo mío, que prefiero la “calma” de la traducción, sigo pensando que la interpretación de conferencias es fascinante, y que los intérpretes son seres superdotados.

La experiencia fue muy bonita e impresionante. Cuando llegamos a la cabina, Juan enchufó su computadora y un televisor; sí, un televisor.

–¿Para qué es la tele?

–No me quiero perder el juego.

–¿Y no te distrae?

–Todo lo contrario, me ayuda.

No sólo prendía la tele de vez en cuando para ver cómo iba el juego, sino que miraba fotos en la computadora, respondía mensajes de texto y nos explicaba cómo se organizaba con los glosarios. Claro, todo esto sin perder el hilo del discurso sobre tecnología puntera para la producción de petróleo. En conclusión, una maravilla de persona y de intérprete que no podía dejar de estar en el blog.

“Nací en Caracas en 1980. Soy hijo de padre y madre colombianos, inmigrantes que llegaron al final de la décadaJuanV de los setenta a Caracas en época de trabajo, bonanza y seguridad. Decidí estudiar Idiomas Modernos porque pensé que sería una buena opción para luego cambiarme a Estudios Internacionales, pero a mitad de camino el cambio perdió todo sentido porque vi más posibilidades en interpretación y no quería trabajar para alguien más, siempre me ha agradado tener la posibilidad de fijar mis propios límites en función de lo que hago o dejo de hacer, y no de acuerdo a los intereses de terceros.

Empecé a trabajar a los trece años porque quería poder financiar mi afición por la música, comprar guitarras e instrumentos, y no estaba bien endosarle esa carga a mi madre, que se hacía cargo de dos hijos sola. He tenido trabajos diversos: en zapaterías, heladerías, orfebrerías, comida rápida; luego de ingresar en la universidad me puse a trabajar como instructor de inglés en los cursos de extensión de la Escuela de Idiomas y eso me ayudó a perfeccionar el idioma que impartía porque al preparar las clases aprendía mucho. Estando en cuarto año de la carrera empecé a trabajar como intérprete por recomendación de un profesor de traducción (Nestor López). Nunca fui un alumno destacado en el ciclo básico de la universidad, pero al llegar a la especialización sabía que tenía que destacarme, y así lo hice. Durante dos años y medio trabajé casi exclusivamente para la empresa que prestaba servicios de traducción e interpretación para el alto Gobierno de Venezuela. Con la experiencia ganada y la interacción con otros profesionales empecé a trabajar por mi cuenta. En 2007 fundé mi primera empresa de traducción con cuatro socios más y me mantuve allí hasta finales de 2011, cuando decidí fundar mi empresa actual, una compañía familiar que se llama ABC Producciones C.A.”

De tres en tres

Tres verbos: Evolucionar, sentir, felicitar (ser feliz más que hacer feliz).

Tres personajes: Francisco de Miranda, John Lennon, mi madre.

Tres momentos: Mi experiencia en la música entre los 14 y los 24 años, los momentos que compartí con mi perro entre 2006 y 2013, mi primer viaje a Europa en 2008.

¿Cómo es eso que se puede hablar y escuchar al mismo tiempo?

Una vez leí que era una especie de esquizofrenia controlada. Se trata de escuchar un mensaje, entenderlo, traducirlo, reexpresarlo, escuchar lo que dices, y así cerrar un ciclo continuo que no ha terminado cuando comienza otro porque sigues escuchando, entendiendo, hablando… Así hasta terminar una media hora, que puede llegar a ser tan intensa en actividad mental que puede dejarte agotado. Es posible hablar y escuchar al mismo tiempo, el asunto es que no retienes a largo plazo el mensaje y, por tanto, más vale no aplicarlo a la vida personal o estarías en serios problemas. Lo digo porque soy hombre, seguramente las mujeres manejan mejor la realización de tareas múltiples y simultáneas, y esto de hablar y escuchar es pan comido. Esto podría explicar que la inmensa mayoría de intérpretes en Venezuela sean mujeres.

¿A quién te gustaría y a quién no te gustaría interpretar?

Me gusta interpretar a gente inteligente cuyo mensaje es importante que sea divulgado. En esos casos me siento de muchísima utilidad y me esmero mucho más. He interpretado para algunos presidentes, incluyendo al difunto Chávez, actores, músicos, unos interesantes fueron los Black Eyed Peas en un par de ocasiones. ¿A quién no me gustaría interpretar? Detesto interpretar a pseudofilósofos que no tienen claras las ideas porque el resultado de la interpretación es una torta, a veces más inteligible que el discurso original, pero el intérprete es el lado delgado de la cuerda y si hay algo raro en el mensaje siempre uno es el culpable, por lo que si el discurso es una verborrea retórica se torna una pesadilla. Te diría que no me gustaría interpretar a George W. Bush o a Evo Morales, especialmente antes de ser presidente, porque su español y discurso eran muy limitados; mientras que me hubiera encantado interpretar a Steve Jobs y a Paul McCartney.

¿Nos cuentas alguna anécdota graciosa, curiosa, especial…?

¿Anécdotas? Una vez estaba interpretando al grupo musical Smash Mouth, era una rueda de prensa previa al concierto. Antes del evento hablé con los músicos y les dije que trataran de expresar ideas completas para yo luego hacer la interpretación consecutiva. Empieza la rueda de prensa, alguien hace la primera pregunta, la traduzco y luego el cantante (Steven Harwell) con una mirada maliciosa y una gran sonrisa empieza a dar un discurso completo, yo a tomar notas como un taquígrafo. El tipo dejaba de hablar y cuando yo iba a empezar a traducir reanudaba para decir cualquier bobada graciosa. La gente al darse cuenta reía y no me quedó más remedio que enfocarlo desde una perspectiva lúdica: seguir el juego y aceptar las interrupciones constantes durante la traducción. En sí fue gracioso porque cuando no se le ocurrió qué más decir sólo interrumpía para pedirme que les dijera que él era el mejor cantante del mundo, y eso ocurrió como unas diez veces en unos quince minutos… Al final se acercaron algunos periodistas impresionados por la manera en que pasó el mensaje sin que me perturbaran las interrupciones constantes. También el músico se acercó a darme la mano y pedirme disculpas con una gran sonrisa. Me sentía como en un programa de bromas pesadas a gente incauta. La clave en este caso fue la toma de notas, de lo contrario habría colapsado.

En otra oportunidad estaba haciendo la interpretación simultánea de un curso de procesos de refinación para ingenieros de PDVSA y, por andar viendo unas fotos de playa con palmeras con cocos, confundí el término “coque” con “coco”; eso fue muy gracioso para los ingenieros, y mi cara no podía estar más sonrojada.

En otra oportunidad un “intelectual” de Vietnam visitó Venezuela, me asignaron como su intérprete para una ponencia magistral sobre Vietnam, la guerra, las bondades de su sistema de gobierno, etc. El pequeño detalle es que el tipo no hablaba inglés. Afortunadamente me había preparado bien, le había pedido el “discurso” el día anterior y busqué mucha información. El día del evento la gente que hablaba inglés estaba más perdida que pulga en peluche. Yo me limitaba a tomar nota de las pocas palabras que pronunciaba bien y luego de unos diez minutos de un discurso en vietnamita con palabras en inglés reproduje un “discurso paralelo” y elocuente en español. Al final la gente se paró, aplaudió, se tomó fotos con el orador y algunos se me acercaron para preguntarme dónde había aprendido vietnamita.

¿Crees que algún día existirán C-3PO que puedan sustituirte?

Sí, creo que en algún momento no muy lejano nuestro trabajo será confinado a fines muy particulares en los que se requiera un cerebro humano. Pero en muchos casos la disponibilidad de enormes bases de datos y la evolución de la inteligencia artificial se harán cargo de muchos de los trabajos que hacemos hoy en día.

¿También te gusta traducir?

Cuando salí de la universidad me encantaba, pero luego fui haciéndolo menos y menos, hasta llegar al punto de no tener la misma eficiencia. Tal vez me volví muy meticuloso y lento, creo que pierdo mucho tiempo al traducir y sin lugar a dudas prefiero interpretar. Conozco colegas que prefieren traducir porque lo hacen desde casa y logran un rendimiento extraordinario.

¿Cómo está el panorama de la interpretación en Venezuela?

He podido ver que ha cambiado bastante en los últimos nueve años. Cada vez hay menos trabajo con el sector privado. Te diría que el 85% de mis clientes son del sector público. He observado que muchos colegas han visto mermado su trabajo por su posición política, y no me parece saludable. Debo aclarar que esto ocurre tanto porque existen entes que no los contratan como porque  ellos deciden no trabajar con el gobierno por las diferencias de ideas. Yo trato de pensar que soy la voz en otro idioma del orador y eso no significa ni acuerdo ni desacuerdo con sus ideas. Siempre trato de imprimir los matices, la fuerza del discurso. Ya luego en casa o con amigos uno tiene la oportunidad de drenar si considera que dijo barbaridades, o compartir cosas interesantes, siempre y cuando no violen la confidencialidad del trabajo.

Juan es la voz que está detrás del cristal.

Juan es la voz que está detrás del cristal.

Shot de adrenalina con David Fainé Nadal

David Fainé Nadal es un ingeniero industrial barcelonésDavid Fainé que un buen día decidió, después de diez años ejerciendo su profesión en varios países de Europa, vivir la vida y disfrutar. Actualmente se dedica a viajar y a practicar diferentes deportes extremos. ¿Cómo se gana la vida? Dando unas pocas clases de inglés y siendo profesor de surf en Irlanda durante los veranos; sin embargo, poco necesita para disfrutar porque un día se dio cuenta de que “ganar dinero deja de ser importante”.

He de confesar que David me produce una envidia (sana) terrible. Cada vez que entro en Facebook lo veo en un lugar diferente pasándosela en grande. Pero más envidia me produce su perro Adolf: ¡sólo tiene un año y ya conoce medio mundo!, con un dueño así, no le ha quedado más remedio que aprender a surfear.

De tres en tres

Tres verbos: vivir, entender y disfrutar.

Tres personajes: Groucho Marx, Shostakovich, Adolf (mi perro)

Tres momentos: nadar con un león marino en Galápagos, ver la plaza roja de Moscú nevada a -20ºC y desayunar cada mañana en una terraza del pueblo con mi perro Adolf.

¿Qué nos dirías a todos los que nos da pánico probar los deportes extremos?

Creo que si no lo necesitas, mejor no probar y llevar una vida tranquila. Aquellos que se sienten tentados pero que no se atreven, sí deberían probarlo, eso sí, con buenos profesionales que les asesoren.

¿Cuál es lugar más impresionante que has visto? ¿Algún destino con el que sueñes?

Para mí, cada lugar tiene un encanto. Aunque sigo pensando que bañarse con un león marino en una bahía de Galápagos, o bien, conducir una moto por el sur de la India son experiencias inolvidables.

¿Algún susto?

Muchos. El más fuerte: tres días medio muerto en una isla de Filipinas debido a un accidente haciendo submarinismo y luego, cinco horas en una cámara hiperbárica y diez días ingresado en el hospital. Otros:

1) Giardiasis en la India (dos años en Medicina Tropical).
2) Me disloqué un hombro surfeando en Brasil.
3) Golpe de estado al presidente Correa en Ecuador.
4) Terremoto en Chile dos días antes de ir.
5) Naufragio del barco acompañante en Egipto y participación en las tareas de rescate.
6) Atentado al aeropuerto de Moscú justo después de salir del país.
7) Fui atracado junto a tres amigos por cuarenta personas en Salvador Bahía, Brasil.
8) Tuve que ir a urgencias en Colombia después de sufrir un accidente aéreo en un vuelo Bogotá-Medellín.
9) Etc.

 ¿Alguna actividad extrema pendiente por hacer?

Comenzaré con kitesurf en octubre. Aunque quiero centrarme en surfear mejor. Por eso, este año tengo previsto viajar a Portugal, Irlanda, Canarias, Francia, País Vasco y Hawái. Siempre buscando mejores y mayores olas.

David y Adolf