Javier Santaolalla, la persona detrás del científico

La última vez que hice un humilde cálculo matemático fue cuando tenía 18 años. A pesar de que hice el Bachillerato en Ciencias y de que era muy buena en química, me decanté por las letras e ingresé en una facultad de humanidades. No es que me arrepienta de haber estudiado Traducción e Interpretación, pero en mi próxima vida seré farmacéutica o química… Como falta mucho para entonces, aprovecharé el tiempo y les presentaré a un chico que, aparentemente, siempre ha tenido clarísimo que su vida son los números.

Se llama Javier Santaolalla, nació en Burgos (España) en 1982. Estudió Ingeniería Superior en Telecomunicaciones en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, es licenciado en Física por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), tiene un máster en Física Fundamental (UCM) y un doctorado en Física (UCM). Ha sido investigador en el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (proyecto GALILEO), ha ganado una beca predoctoral del CIEMAT para investigar en el CERN (experimento CMS) y ha hecho un posdoctorado en la Universidad del Estado de Rio de Janeiro conjuntamente con el CERN. Con todo esto, podríamos pensar que el pobre se la pasa todo el día metido en un laboratorio… Pues no. También nos hace reír y nos enseña “a little physics” con el proyecto TheBigVanTheory, del que es fundador y miembro activo. Como seguramente puede contarles cosas más interesantes que yo, no me extiendo más, los dejo con Javier.

Javier Santaolalla

Fotografía cedida por Mykel©

“Nací en Burgos, pero me crié en Las Palmas de Gran Canaria. Desde siempre he sido muy fan de los deportes, de cualquiera (con tal de que no tenga que mojarme ni pasar frío), especialmente los de raqueta y el fútbol. Soy fan a morir del Real Madrid y enfermizamente hiperactivo, hago cualquier cosa con tal de no estar parado: bailes latinos, tocar el piano, ejercicio físico… Además, como Community Manager de TheBigVanTheory, ando pegado a las redes sociales, todas las habidas y por haber. Me paso el día riendo. ¡Ah! Y como muy bien.”

De tres en tres

Tres verbos: reír, compartir y pensar.

Tres personajes: Chopin, Rousseau y Juan Luis Guerra.

Tres momentos: antes de subir al escenario, ducha caliente en invierno, un buen beso.

¿Estabas en el CERN la primera vez que se detectó el bosón de Higgs? De ser así, ¿cómo te sentiste? ¿Cómo estaban los ánimos ese día en el Centro?

En la actualidad, realmente no hay “una primera vez en que se detecta una partícula”. Las partículas se detectan por procesos estadísticos que conllevan el análisis de millones de eventos donde se acumulan cientos o miles de esa misma partícula. Se habla de que se necesita una cierta significancia estadística (observación de algo inesperado con suficiente evidencia) para poder anunciar un descubrimiento. Esta significancia se corresponde con cinco desviaciones estándar.

En diciembre de 2011 se anunció en el auditorio central del CERN la observación de un desvío de 3 sigmas en la búsqueda del bosón (¡casi, casi!), y no fue hasta el 4 de julio de 2012 cuando se llegó a la significancia necesaria, algo más de cinco sigmas, para que fuera un descubrimiento. En el de diciembre sí estuve allí, de hecho “acampé” toda la mañana en el auditorio para poder conseguir un sitio y vivir ese momento. Ese anuncio en diciembre pilló a la gente un poco descolocada. La comunidad científica, en concreto los investigadores del CERN, no se había recuperado todavía del palo que supuso el anuncio precipitado y erróneo de los neutrinos superlumínicos, y muchos veían este anuncio como algo inapropiado (al final se anunció que no se anunciaba nada, porque con 3 sigmas no puedes concluir nada). Recuerdo que ansiaba que se descubriera la partícula, pero había mucha gente que deseaba lo contrario (por cuestiones físicas, que no voy a detallar, había gente que prefería que no existiera). Eran días de rumores, críticas y muchos nervios. Nunca lo olvidaré. Fue divertido haber salido en la revista del CERN porque tomaron fotografías del evento (del público). Lo gracioso fue al poner la foto en Facebook, la gente empezó a comentar que el señor que estaba mi lado que era igual a Mourinho. El de julio me pilló en Kiev, viendo la final de la Eurocopa (4-0 España-Italia).

¿Crees que la religión y la ciencia pueden ser compatibles? ¿Se puede ser científico y creer en algún dios al mismo tiempo?

Claro que pueden… Y deben. Muchos científicos fueron fervientes seguidores de su religión. Sin ir más lejos, uno de los creadores de la teoría del origen del Universo (Big Bang) era sacerdote, por citar un ejemplo. La ciencia intenta responder a diferentes preguntas, con un método y una visión muy diferente a los de la religión. Los problemas vienen cuando se mezclan o confunden.

Opino que el ser humano es una especie muy arrogante porque nos seguimos creyendo la medida de todas las cosas. Tú, que sabes que las partículas infinitamente pequeñas determinan el funcionamiento del Universo, que es lo infinitamente grande, ¿estarías de acuerdo conmigo?

Nuestra biología es fruto de la evolución y nos cuesta entender las cosas que no son parte de nuestra experiencia sensorial. Sólo oímos sonidos, vemos la luz que filtra la atmósfera, los colores las distancias, incluso las velocidades…, todo lo entendemos justo en la medida en que las sentimos. De ahí que la cuántica y la relatividad sean teorías que cueste tanto aceptar. Por eso no creo que sea del todo arrogante. Es pura evolución, producto de nuestra limitación como seres humanos. Aún así, y gracias a la ciencia, poco a poco se va conociendo más sobre el Universo y la naturaleza, y esta percepción va cambiando poco a poco.

¿Temes que en el futuro el fruto de tu trabajo sea utilizado para fines bélicos?

No es algo que me haya planteado nunca. ¡Vaya! Ahora me quedo inquieto. Uno hace las cosas con la mejor de las intenciones y esperando que el progreso científico haga del mundo un mejor lugar para todos sus habitantes. Uno permanece ajeno al uso o aplicación que se pueda hacer de su trabajo. Así como no es sano salir a la calle con miedo a ser atropellado, tampoco es muy sensato trabajar con miedo a que lo que descubras sea usado con mal fin.

Cada descubrimiento científico es el cierre de una puerta y la apertura de otras. La confirmación de la existencia del bosón de Higgs ha llevado al planteamiento de un gran número de preguntas en muchas áreas del saber. ¿No te sientes frustrado ante la posibilidad de que nunca nunca llegaremos a saber quiénes somos y cómo funciona nuestro Universo?

Es parte de nuestro trabajo y aprendes a vivir con ello. No siento frustración, porque creo que es parte de la mentalidad del científico saber que el Universo y la naturaleza son así y, de hecho, es el encanto que tiene, que el conocimiento es realmente infinito.

Mónica Puebla al ritmo del tap

De pequeña me metieron en tantas actividades extraescolares que he perdido la cuenta. Algunas no me gustaban nada, lo más desagradable fue haber pasado por la Escuela de Equitación del Ejército de Venezuela (ahí empezó mi desprecio por los militares); pero también estudié cosas muy divertidas y que me han abierto puertas, una de ellas es el tap (o claqué). Empecé con el tap cuando tenía dos años, supongo que aprendí a bailar y a caminar casi al mismo tiempo. Dejé de bailar a los 16 años, pero hace unos meses decidí retomarlo y, de hecho, este sábado empezaré a dar clases para principiantes.

Hoy les presentaré a Mónica Puebla, mi amiga y profe de coreografías. Sin más preámbulos, los dejo con la protagonista del día.

Mónica Puebla“Me llamo Mónica Puebla, nací en Madrid el 28 de septiembre de 1985. He estudiado Filosofía, aunque lo cierto es que desde pequeña quería estudiar teatro. Durante mi niñez y adolescencia estuve en varios grupos de teatro, y cuando terminé el Bachillerato me presenté a las pruebas para entra en la Real Academia Superior de Arte Dramático de Madrid. Sin embargo, éramos muchos aspirantes y me quedé fuera, así que decidí empezar Filosofía, una carrera por la que sentía mucha curiosidad, y estudié teatro a la vez en una escuela privada. Desde el primer año de carrera me apasioné por la filosofía, que le fue robando protagonismo al teatro. Sin embargo, en la escuela de teatro descubrí el claqué, gracias a un monográfico que realizamos, y me gustó tanto que busqué clases exclusivas de este baile.

Poco a poco fui dedicándole más tiempo al claqué, y compaginado mis estudios de filosofía con el baile. De manera más casual que deliberada, empecé a dar clases de claqué hace unos seis años, y poco a poco fui ampliando el número de alumnos y mi pasión por enseñar claqué. Más o menos en la misma época un compañero de la facultad, que sabía cuánto disfrutaba bailando, me llevó a una fiesta de swing y así me introduje en el mundo del Lindy Hop, que apenas empezaba a crecer en Madrid. Ahora mismo, y aunque el claqué me mueve más emocionalmente, no podría imaginarme sin bailar una de las dos disciplinas.”

De tres en tres

Tres verbos: Bailar. Razonar. Enseñar.

Tres personajes: Gregory Hines. Marcel Duchamp. Michel Foucault.

Tres momentos: El viaje a Nueva York sola en 2010. Mudanza de Madrid a Barcelona en 2011. El primer festival de claqué al que fui: el Stockholm Tap Festival 2010.

¿Cómo y porqué empezaste a bailar tap?

La primera vez que bailé tap fue en una clase de expresión corporal en la escuela de teatro. La idea de hacer música a la vez que bailaba me gustó muchísimo. A raíz de ello, mis padres me enseñaron unas cuantas películas clásicas de tap y, aunque actualmente no es el estilo con el que me identifico, en ese momento quedé absolutamente sorprendida con Fred Astaire y me enganché a sus películas y bailes.

Por todo ello, hice un intensivo de verano en una escuela de baile, y durante toda la semana no pude quitarme los ritmos de la cabeza. Así, decidí apuntarme a clases regulares y cada año fui aumentando el número de horas que le dedicaba a este gran baile.

¿Consideras que el tap te ha dado oportunidades que de otra manera no habrías tenido?

Sí, y a muchos niveles. Actualmente, la oportunidad más clara que me ha dado el tap ha sido a nivel laboral. Siempre digo que tengo la suerte de llevar muchos años bailando tap, como para poder ganarme la vida con ello. Además, es un trabajo del que disfruto muchísimo, gracias al cual conozco a mucha gente diferente y con el que aprendo muchísimas cosas.

Por otro lado, creo que si no bailara tap no habría viajado tanto. En los últimos años he realizado muchos viajes, sobre todo por Europa, para poder tomar clase con los mejores bailarines del mundo. Y aunque cuando una va a otra ciudad a participar en un workshop o festival no le da tiempo a hacer mucho turismo, me encanta conocer lugares nuevos y formas diferentes de comportamiento y de mirar el mundo. Por supuesto, esto me ha permitido conocer gente de todo el mundo, y la sensación de reencontrarte con las mismas personas, a las que consideras tus amigos, en cada festival, y poder disfrutar unos días con ellos, es de las que más me gustan de la vida.

Por último diría que el tap me ha dado la oportunidad de entender mejor la música y la percusión. Recuerdo que en la escuela de teatro teníamos la asignatura de Música y hacíamos ejercicios de percusión, en la que yo era, sin exagerar, la peor de la clase. No conseguía entender los ritmos y siempre tenía miedo de hacerlo mal y descompasar al grupo. El hecho de interiorizar los ritmos bailando, moviendo el cuerpo, me ha hecho superar todo esto, entender cómo funciona un instrumento de percusión como los zapatos de tap, e incluso producir mis propias piezas.

Si somos capaces de caminar, ¿también somos capaces de bailar?

Creo firmemente que todo el mundo puede aprender a bailar, aunque por supuesto para algunas personas requiere más paciencia y dedicación. Cuando una de clases de baile se da cuenta de que muchos movimientos son bastante naturales, bastante similares a las cosas que hacemos cada día de manera intuitiva, como caminar, cambiar de dirección, mover los brazos, etc. El problema es que al aprender una secuencia el cuerpo se tensa y lo que es fácil y natural le cuesta más y tiene que “reaprenderlo”, por decirlo así. Pero igual que cuando un niño aprende a caminar su cuerpo necesita un tiempo para asimilar cómo mover las piernas, nuestro cuerpo de adultos necesita un tiempo para interiorizar los movimientos nuevos.

¿Conoces algún dato curioso sobre el tap?

Hay muchas anécdotas en el mundo del tap, pero si tuviera que elegir algún dato curioso, contaría algo que mucha gente fuera de este mundillo no sabe, y es que las raíces del tap actual están ligadas completamente al jazz. Todo el mundo conoce a Fred Astaire y Gene Kelly y, sobre todo en España y Europa, siempre que oye hablar de tap piensa en estos dos nombres. Pero hay otra corriente de bailarines que se dedicaban a improvisar en garitos de jazz o hacer bolos con grandes de la música como Duke Ellington o Count Basie. Estamos hablando de Jimmy Slide, Sammy Davis Jr., Sandman Sims, o más recientemente Gregory Hines o Savion Glover. Creo que es muy interesante conocer este dato, y saber que en gran medida el tap que se hace ahora procede de esta corriente más desconocida, aunque también creo que sin Fred Astaire y Gene Kelly prácticamente nadie en Europa sabría qué es el tap.

¿Prefieres hacer coreografías o improvisar?

Depende del momento. Me gusta mucho improvisar cuando estoy con mis amigos y gente con la que me siento cómoda y a gusto. Prácticamente se trata de una conversación, escuchas lo que los otros hacen e intentas interactuar con ello, y se producen cosas muy interesantes tanto a nivel de pasos como a nivel emocional.

Sin embargo, cuando se trata de una actuación, me siento más cómoda interpretando coreografías, porque me siento más segura y creo que el público las entiende mejor que una improvisación. Además, hay coreografías muy buenas, a nivel de baile y de música, y la sensación cuando las interpreto me gusta mucho y me sube la adrenalina.

Aparte de los zapatos, ¿qué se necesita para bailar tap?

Ganas. Ganas de pasarlo bien y de bailar esta disciplina. Creo que todas las cosas en la vida hay que hacerla con pasión, hacerlas porque te mueve el corazoncito y no “porque sí” o “por hacer algo”. Y también se necesita algo de paciencia con uno mismo, porque es un baile individual y requiere pasar momentos sola hasta que el cuerpo y la cabeza asimilan un nuevo paso.

¿Bailamos un poquito?

¡Sí! Hagamos la “Bill Robinson Routine”.

Muchas gracias a Mónica y a David por haberme dedicado unas horas para hacer este video.

Sobre o conflito lingüístico en Galiza

O dia 10 de decembro de 2013, o profesor Fernando Ramallo presentou unha charla titulada “Lingua, política e conflito social en Galiza” (organizada pola ACGB) no Ateneu Roig de Barcelona. Hoxe falarei dalgúns aspectos que se discutiron ese día (teño que dicir que a xente estaba moi animada na discusión, saímos hora e media máis tarde do esperado, e non tiven tempo de dar a miña opinión).Charla Fernando Ramallo

1. O galego é un conflito de elites

Chámame a atención que a xente comente emocionada nas redes sociais que “ya se puede decir ‘blog’” porque a Real Academia Española acaba de incluír a entrada no dicionario (como se antes todos tivésemos unha “bitácora”). Por que, no caso do galego, a xente non se implica nas decisións dos académicos? Peor aínda, cantos galegofalantes coñecen o galego normativo ou se interesan por coñecelo (aínda que sexa para criticalo)? A impresión que teño é a contraria: moita xente négase a coñecer e falar “iso que non fala ninguén”.

Entendo que a xente non se anime, pero as elites, a administración e os medios de comunicación teñen o deber de masificar esta información, de facela accesíbel para todos. Tamén penso que os puristas da lingua adoitan ser demasiado esixentes: queren que o galego se fale máis, pero ao mesmo tempo queren que se fale con corrección; moitos poden sentirse avergonzados á hora de soltar a lingua. Un primeiro paso sería deixar que a xente fale como sabe e como pode, pero que falen en galego, o segundo paso sería pulir e corrixir.

2. Beneficios fiscais para as empresas que fomenten o uso do galego

Ramallo suxería que a administración debería conceder beneficios fiscais ás empresas que esixan aos traballadores coñecementos de galego e que, en xeral, fomenten o uso da lingua. A min paréceme unha boa idea, un excelente incentivo. Eu levo pouco máis de dous anos vivindo en Cataluña e desde o primeiro día pareceume fundamental aprender o catalán, non só por un tema de respecto á miña nova cidade, senón porque tamén se nota unha esixencia por parte das empresas neste sentido; se queres máis oportunidades, parla català.

Existe unha iniciativa moi interesante que se chama Projeto Pontos, unha páxina de Facebook que puntúa as empresas segundo os esforzos por utilizar o galego no seu negocio. A administración podería facer algo similar, é dicir, un sistema de puntuación ás empresas que se basee no uso e difusión do galego. Non creo que ningún empresario quixese saír nunha paxina da administración con mala puntuación.

3. Coñecer o galego non é un deber

Unha prima díxome unha vez que estaba moi preocupada porque ao seu fillo lle ensinaban na escola as partes do corpo humano en galego. Claro, que fará o neno cando creza e teña que dicir as partes do corpo en castelán? (Porque nos sitios serios, que máis se fala?). En realidade o meu primo pequeno ten moita sorte, non moitos estudan en galego na escola (só a materia de Galego). Segundo a Constitución Española de 1978, coñecer o castelán é un dereito e un deber, pero coñecer o galego só é un dereito.

Ante a proposta de Ramallo de “privatizar” a promoción do galego, parte do público suxeriu que a promoción e o ensino do galego deben partir da escola pública, que o galego debe ser a lingua vehicular das materias (como é o caso en Cataluña). Así e só así se creará una verdadeira conciencia da importancia do patrimonio lingüístico do país.

Eu penso que o mellor é a combinación de ambas cousas. Ao final, para chegar ao obxectivo é necesario tirar de todos os fíos: mover con conciencia aos que se moven por conciencia e mover con diñeiro aos que se moven por diñeiro (claro, desexando que máis xente se sume ao primeiro grupo).

O galego como lingua vehicular na escola tamén serviría para resolver o primeiro punto: implicaríase máis xente e o conflito baixaría das elites. De feito, para min o ideal sería que todos os habitantes do Estado español coñecesen nocións básicas de todas as linguas oficiais.

4. Non falamos nada das editoriais, pero paréceme importante

Gustaríame saber cantos activistas da lingua só len autores galegos e traducións ao galego de autores estranxeiros. Non me estrañaría que poucos, basicamente porque a oferta é limitada (sobre todo no segundo).

Se as vendas de libros no territorio español son deprimentes, a oferta e as vendas no sector do libro en galego son aínda peores. Penso que isto se debe a tres razóns: (a) en xeral, a xente non le, (b) se a maioría segue pensando que o galego é unha lingua só para a aldea, non existe a posibilidade de poder atopala nun libro, (c) se a oferta é pobre, os lectores non teñen que comprar; se a xente non compra, ninguén se animará a publicar máis.

Eu creo que: (a) demasiado fútbol e pouca lectura: á semana seguinte dun partido, virá outro que fará que esquezas o primeiro, pero sempre lembrarás un libro que che guste. Le o que queiras, o que che chame a atención, pero le. (b) A literatura, tanto humanística como científica, en galego é tan válida como a escrita en calquera outra lingua; e lamento caer no tópico, pero señores, os médicos tamén saben falar galego. (c) Rompamos o círculo vicioso da pouca oferta – pouca demanda, compremos máis libros en galego, en lingua orixinal ou traducións, e esixamos aos editores unha gama máis extensa para poder elixir.

5. Con todo o respecto do mundo

Plasmo as miñas opinións con todo o respecto e toda a humildade do mundo; entendo que hai xente que leva anos traballando pola promoción do galego, e eu hai pouco tempo que me intereso polo tema, pero ás veces unha ollada fresca pode ver máis cousas que uns ollos cansos.

Grazas a Anxo Baranga por cederme a fotografía, e a Xurxo Feijoo por corrixirme o texto.

Eugeni Casanova y otros catalanes fascinados por Venezuela

Los paisajes venezolanos han inspirado a muchos. El mundo perdido de Arthur Conan Doyle no es otra cosa que el tepuy Roraima de la Gran Sabana venezolana, y muchos exploradores extranjeros se han sentido atraídos por los misterios y la magia de la selva, la sabana y las poblaciones indígenas que allí habitan; aunque no han encontrado dinosaurios, claro. Mucho hemos oído de exploradores como Henri Pittier o Alejandro Humboldt, pero la verdad es que los exploradores catalanes que recorrieron e hicieron grandes aportes a nuestro país no son precisamente conocidos.

FÈLIX CARDONA

Fèlix Cardona junto a indígenas de la Guayana Venezolana

Nos han dicho que el salto Ángel, el salto de agua más alto del mundo, lleva ese nombre en honor al aviador estadounidense Jimmie Angel, por ser el primero en sobrevolarlo; pero nadie nos ha dicho que fue el catalán Fèlix Cardona quien llevó al aviador hasta allí. No se trata de discutir quién lo vio primero (si es por eso, ya los indígenas pemones estaban allí), se trata de destacar el inmenso trabajo de cartografía, geografía, estudios prehistóricos y arqueológicos, entre muchos otros, que llevaron a cabo estos catalanes sin tener la necesidad de masacrar poblaciones o saquear recursos naturales; todo lo contrario, emprendieron esta gran labor haciendo todo lo posible por respetar e integrarse a las poblaciones indígenas, aprender sus lenguas y culturas y viviendo en armonía con la naturaleza.

¿Cómo me enteré de estas expediciones catalanas? Gracias a La conquesta de l’Orinoco (Símbol Editors), un estupendo y divertidísimo libro que relata las aventuras de tres exploradores catalanes en la selva venezolana mientras buscaban las fuentes del río Orinoco, sufriendo penurias y esquivando algunas flechas: Joan Mundó, Fèlix Cardona y Josep Cruxent. Además, cuenta con las crónicas de viaje que Mundó escribía para el periódico El Universal, las entrevistas a Fèlix Cardona que publicaba el diario La Publicitat y, a mi juicio, lo mejor del libro: la transcripción de los diarios de viaje de Mundó y de Cardona que llevaban 80 años ocultos.

Eugeni CasanovaPor supuesto, no podía dejar pasar la oportunidad de hablar con el autor del libro, el señor Eugeni Casanova, a quien, sin más preámbulos, les presento.

Eugeni Casanova nació en Lérida en el año 58, es licenciado en Filosofía y en Ciencias de la Información. Ha trabajado como periodista para la prensa escrita, la radio y la televisión. Es profesor de Comunicación en la Universitat de Lleida y en la Universitat Politècnica de Catalunya. Es autor de una decena de obras: Sàhara Nord-Sud (2000), Aigüestortes (2002), Els parlars del Pirineu (2012), La conquesta de l’Orinoco (2012), entre otros.

De tres en tres

Tres verbos: Conocer, explorar, narrar.

Tres personajes: Fèlix Cardona, Josep Maria Cruxent, Joan Maria Mundó.

Tres momentos: Leer los diarios de Cardona y Mundó tras 80 años ocultos. Compartir con los pemones su sabiduría de la naturaleza. Recorrer a pie parajes de la Gran Sabana.

¿Cómo nace la idea de escribir La conquesta de l’Orinoco?

Descubro un personaje fascinante del cual no se sabía casi nada, que me lleva a otro personaje fascinante del cual se sabía menos, ambos rodeados de personajes, situaciones y entornos fascinantes… Había que contar todo eso.

¿Cómo fue el proceso de documentación? ¿Tuvo la oportunidad de visitar Venezuela?

Me presenté a Félix Cardona Johnson, el primogénito de Cardona Puig, que vivía en Malgrat de Mar, y charlamos durante horas en cuatro entrevistas. Él me abrió los mundos escondidos de su padre y del Orinoco. Luego me planté en Venezuela para conocer de primera mano todo lo relacionado con esos mundos y hablar con los otros hijos de Cardona.

¿Cómo accedió a los diarios de Félix Cardona y de Joan Mundó?

Félix Cardona Johnson me habló de la existencia de un archivo de su padre que nadie se había entretenido a estudiar.

¿Cuál cree que ha sido el mayor aporte de la inmigración catalana a otros países, en especial a Venezuela?

Los catalanes que estudio en el libro dieron lo que eran y lo que sabían a su nuevo país sin esperar nada a cambio. Si detallamos, Mundó el conocimiento de Bolívar y la Gran Sabana; Cardona, las coordenadas del sur inexplorado; Cruxent, una prehistoria y la ciencia arqueológica; los Vila, una geografía moderna… Ellos creían que era Venezuela quien les aportaba. Josep Maria Cruxent dijo en los últimos años de su vida: “Yo vine aquí a buscar una patria y Venezuela me acogió con los brazos abiertos”.

¿Qué opina de que muchas veces los extranjeros se interesen más por las culturas indígenas de Venezuela que los propios venezolanos?

Esto sucede a menudo en todos los países del mundo, simplemente no valoramos (o no nos llama la atención) lo que tenemos cerca. Creo que lo fundamental que aportaron los catalanes en relación a los indígenas fue el respeto y la puesta en valor de su cultura.

Durante muchos años Venezuela había sido considerada una tierra de oportunidades. ¿Qué piensa de la situación actual del país? ¿Cree que sigue llamando la atención de los inversores?

Venezuela sigue siendo un país de oportunidades, ojalá las cosas fueran como en la primera mitad del siglo XX. El mundo entero se ha complicado desde entonces y Venezuela seguramente más que la media.

La Gran Sabana

Tepuy de la Gran Sabana
Fotografía cedida por Manuel Acosta.

¿Catalán? ¿Y para qué sirve? Gemma Roura nos responde

Cuando llegué a Barcelona, lo primero que hice fue buscar un curso de catalán; así conocí el Consorci per a la Normalització Lingüística (CPNL), que resultó ser un grupo de gente sumamente comprometida con la enseñanza y la protección de la lengua y la cultura catalana. Las clases de catalán me han motivado muchísimo, me han permitido jugar a pasar desapercibida en conversaciones entre catalanes y me han ayudado a comprender por qué mis primos de Manresa dicen “me agradan tus bambas”, “he de embolicar los regalos”, “me hace mandra” y otras catalanadas por el estilo. Bueno, no cal que sigamos hablando de mí; los dejo con una de las personas que ha hecho que me guste tanto estudiar catalán.

“Em dic Gemma Roura i vaig néixer a Banyoles fa 43 anys. Hi vaig viure fins als 18, moment en què em vaig traslladar a Barcelona per estudiar Traducció i Interpretació a la UAB, perquè des de sempre m’havien agradat molt les llengües. La primera feina important va ser la de professora d’anglès, i ara ja fa vuit anys que em dedico a l’ensenyament de català per a adults al Consorci per a la Normalització Lingüística.

M’entusiasma el món del cinema i tot el que tingui a veure amb el món audiovisual. He treballat revisant guions i subtítols per a la televisió catalana i he fet algunes audiodescripcions per a cecs. La música és una altra passió, així com el ball.”

Gemma Roura

De tres en tres

Tres verbos: entusiasmar, aprendre, mirar

Tres personajes: Leonard Cohen, Jim Jarmush, Pompeu Fabra

Tres momentos: el moment d’anar a viure a Barcelona, començar a dedicar-me a l’ensenyament, l’arribada de la primavera

Si me entienden en castellano, ¿de qué sirve aprender catalán?

El català, com totes les llengües, expressa una manera de viure, una manera de ser, de sentir, de pensar…

¿Qué es el Consorci per a la Normalització Lingüística?

És la manera més senzilla d’integrar-se en una societat tan complicada com la catalana. S’hi aprèn una llengua, una cultura…, i s’hi comparteixen experiències.

Aparte de dinero, ¿qué ganas con dar clases de catalán?

Fent classes guanyo la satisfacció de conèixer gent meravellosa i em dóna accés a mons diversos i interessants. Ensenyo i aprenc cada dia coses noves, i tot això no es paga amb diners.

Si no fueras profesora de catalán, ¿a qué te dedicarías?

Suposo que em dedicaria al món audiovisual, o al ball, o a alguna cosa creativa. De moment, però, estic molt a gust fent classes de català per a adults.

¿El catalán integra o separa?

Integra, sens dubte.

Tatiana Lugo habla de la crisis universitaria en Venezuela

Tatiana Lugo es profesora jubilada de la Universidad Central de Venezuela; entre otras cosas, ha sido profesora de ruso y literatura, terminóloga, traductora e intérprete de ruso y jefa del Departamento de Traducción e Interpretación de la Escuela de Idiomas Modernos de la UCV.  Actualmente lleva un blog titulado Vainas de Tatiana. Tatiana Lugo

De tres en tres

Tres verbos: Amar, crecer, perdonar.

Tres personajes : Jesús de Nazareth, Gandhi, La Malinche.

Tres momentos: El nacimiento de cada una de mis hijas, estar dando clases, el amanecer en cualquier playa de la costa venezolana.

¿Qué es la Universidad Central de Venezuela?

Oficialmente, la Universidad Central de Venezuela (UCV) es la primera universidad creada en el país, lo que la convierte en la más antigua. La UCV, desde su nacimiento, es el foro académico, científico, social y político más importante del país, tanto que muchos de los firmantes del Acta de Independencia (1811) pertenecían a la Pontificia Universidad de Caracas, como se le conocía entonces. En la actualidad, a pesar de los muchos pesares, sigue jugando el rol de vanguardia y guía, de acción y ponderación. Para mí, ser ucevista es un modo de vida.

¿Cómo resumirías la situación de los profesores de la UCV?

Dramática. Los profesores de la UCV son una especie rara: optan por un modo de vida que, por una parte, les da la satisfacción de transmitir conocimientos, les brinda el inmenso honor de ayudar a formar a los profesionales que Venezuela requiere pero por otra les impide tener estabilidad económica. Desgraciadamente, los gobiernos venezolanos a partir de la década de los 80 han decidido, erróneamente, ignorar la importancia de la formación académica concediendo presupuestos cada vez más exiguos, con lo que no solo se afecta la calidad de vida de los profesores sino, lo que termina siendo más grave para el país, la calidad de la educación porque los estudiantes carecen de laboratorios modernos, tecnología apropiada, por no hablar de becas y bibliotecas. Como dije, desde hace muchos años la situación es lamentable pero en los últimos diez años es tan insostenible que el éxodo vía jubilación o renuncia a la docencia, es exponencial.

¿Cuánto cuesta la cesta básica alimentaria, cuál es el sueldo mínimo en Venezuela, cuánto gana un profesor universitario?

Costo cesta básica: Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación de Maestros de Venezuela (Cendas), la cesta básica se ubica en Bs. 9.670,52. La canasta básica incluye alimentos, servicios públicos indispensables, vestido y calzado a lo largo de un mes. Sueldo mínimo en Venezuela: Bs. 2.457,02. ¿Cuánto gana un profesor universitario en Venezuela?

Categoría Dedicación. Exclusiva Tiempo. Completo Medio. Tiempo
Instructor 3.335 2.677 1.340
Asistente 4.015 3.093 1.547
Agregado 4.834 3.573 1.788
Asociado 5.914 4.161 2.080
Titular 7.232 4.845 2.422

Fuente: Asociación de Profesores de la UCV, mayo 2013

En honor a la verdad hay que decir que la mayoría de los profesores actualmente trabajan a medio tiempo o a tiempo convencional. Lo que aparece resaltado es mi sueldo después de casi 27 años de servicio, Maestría en Filología, Especialización en Terminología, Jefe del departamento de Traducción e Interpretación de la EIM-UCV por más de diez años y otras menudencias como tutorías de estudiantes (más de 40) y de profesores (cinco), extensión, publicaciones, entre otros. No cuesta mucho comprender que ni siquiera alguien que llegue al escalafón más alto tiene un sueldo que le permita cubrir las necesidades básicas de su familia. La desgracia más grande que le ocurre a Venezuela desde hace 14 años es que tiene un gobierno que conscientemente ha hecho todo lo que está en sus manos para destruir la Universidad en tanto institución libre forjadora de hombres libres, creadora y difusora de conocimientos. Además del nivel ofensivo de los sueldos, está la no reposición de partidas para cargos nuevos en caso de jubilación o pensión, el desconocimiento de las necesidades de mantenimiento, reparación y/o construcción de la infraestructura; el deterioro creciente de bibliotecas y laboratorios por falta de recursos; por no detallar las carencias en las partidas para los beneficios estudiantiles. Estos son los sueldos y las condiciones que propician la fuga masiva de cerebros, de personal altamente calificado, bien a otros países, bien como en mi caso y el de muchos otros, a la jubilación.

¿Qué pueden hacer los estudiantes?

Creo que es más honesto preguntar qué están haciendo los estudiantes. Los estudiantes venezolanos a lo largo de la Historia han sido protagonistas, han sido la vanguardia en todos los movimientos sociales y políticos del país; el estudiantado ha sabido, tal vez intuitivamente, hacia qué lado está la luz y hacia allá han marchado y han provocado el reconocimiento y movilización de las masas. Esta vez, los estudiantes han comprendido (¿o han hecho comprender?) que la situación del país amerita una Unidad inquebrantable y hoy en día, por primera vez, al menos que yo recuerde, están unidos a los profesores, empleados y obreros en la justa lucha por unas condiciones adecuadas para quienes hacen vida en la Universidad Venezolana. Afortunadamente, no hay en estos momentos luchas aisladas de gremios que pide cada quien por su lado una reivindicación casi personal. Venezuela, en estos momentos, lucha unida por la educación que requiere para construir (reconstruir) el país que nos merecemos.