Daniel Arvelo: la pulpa del Carviarcítric

Hace unos meses Daniel Arvelo me invitó a seguir los perfiles de un tal Caviarcítric en varias redes sociales. A ver qué es esto…, dije. A partir de ese momento empecé a babear con las fotos espectaculares que publicaban: postres, ensaladas, platos glotones, delicias light…

¿Pero qué es esto? ¿Me quieren matar de hambre y gula?, me empecé a preguntar un día, mientras se me hacía agua la boca por unos erizos de mar que estaba viendo en Instagram. Hacía años que no sabía nada de Daniel, ¡y no tenía ni idea de que era todo un foodie!

La respuesta no tardó en llegar. Resulta que Caviarcitríc es una web de recomendaciones culinarias en la que se hace difusión de tendencias, recetas, restaurantes, etc. Un proyecto delicioso, literalmente: Daniel y su socio comen y nosotros comemos por los ojos, o bien les hacemos caso y vamos al sitio donde nos recomiendan ir.

Desde luego merecen un post en mi humilde blog. Yo, en cierto modo, quiero formar parte de este proyecto que está dando sus primeros pasitos, pero estoy segura de que pronto los estrella Michelin se matarán por que los reseñen. ¡Vasito de spritz arriba, y mucho éxito!

Antes de dejarlos con Daniel y mis preguntas raras, les recomiendo de corazón que sigan a Caviarcítric (en Facebook, en Twitter, en Instagram y en todo lo que se mueva), que crean ciegamente en sus recomendaciones y que se mueran de envidia (de la mala) al ver lo que se están comiendo. Sí, Daniel, deja para los demás.

Foto Daniel Arvelo

Según sus propias palabras, Daniel es “un foodie desde que nació, no ha parado de comer desde las épocas más remotas, es director de restauración y experto en marketing digital, tiene un paladar muy original ¡y es sushi-adicto! Ahora CEO de Caviarcítric.”

De tres en tres

Tres verbos: cocinar, comer, aprender.

Tres personajes: Magnus Nilssen, Massimo Bottura y Nelson Méndez.

Tres momentos: cada vez que me reencuentro con mi familia, la primera vez que comí sushi, la entrada a la Gran Sabana.

La moda del lowcost se ha impuesto (cadenas de supermercados que revientan los precios, aerolíneas, ropa hecha por esclavos en países asiáticos, etc.). ¿Realmente se puede conseguir comida de calidad por precios tan bajos?

Es una pregunta difícil de responder: habría que empezar por preguntarse qué es la calidad para el comensal. La calidad está relacionada con las percepciones de cada individuo para comparar una cosa con cualquier otra de su misma especie, entonces te diría que la calidad en productos alimentarios es diferente para cada persona. Hay comensales con más expectativas que otros, así que habrá quien que no pueda conseguir comida de calidad en un supermercado lowcost. Otros sí la encontrarán, y por eso se han generado diferentes targets en el mercado.

En el mercado alimentario actual existen muchas tendencias: lejos de los productos lowcost, están los alimentos con denominación de origen, la comida de mercado, los productos orgánicos, los productos de temporada, los alimentos para alérgicos alimentarios y cantidad de otros mercados que atacan a los demás targets que quedan fuera de la tendencia lowcost.

Debo admitir, sin embargo, que el mercado lowcost no maneja los mejores estándares.

Si te tuvieras que ir a una isla desierta y sólo te dejaran llevar 5 alimentos o instrumentos de cocina. ¿Qué elegirías?

Cuchillo de chef.

Una olla.

Algo que me genere encendido (fuego).

Piedra para afilar mi cuchillo de chef.

Queso guayanés de Upata.

¿Cuál es la diferencia entre la arepa venezolana y la colombiana? (David dice que es to’ lo mismo, yo digo que na’ que ver, pero realmente nunca he probado una arepa colombiana. Quizás nos puedes ayudar.)

Este tema lo he discutido con muchos colombianos, y más desde que vivo en Barcelona; lo que me gusta de esto es que muchos de ellos han llegado a la conclusión de que nuestra arepa (venezolana) es más “divina” y que es más antigua que la suya. La verdad es que son muy parecidas, pero no son iguales. En Colombia tienen muchos tipos de arepas, igual pasa en Venezuela: nosotros tenemos la arepa frita, la andina con harina de trigo, la clásica arepa asada, las tumbarrancho maracuchas, etc. En Colombia, igualmente, tienen sus preparaciones regionales. Lo cierto es que en Venezuela se tiende a asar la arepa, en tanto que en Colombia se fríe más. Los rellenos venezolanos van por la parte de adentro la mayoría de las veces, mientras que en Colombia se ponen sobre la arepa. Es difícil decir que no es lo mismo porque tienen muchísimas semejanzas, pero creo que la diferencia está en el sabor, y en lo orgullosos que nos hace la arepa a los venezolanos y lo mucho que la hemos impulsado por el mundo.

Arepa_CaviarCítric

Arepas venezolanas. Fotografía cedida por Caviarcítric.

Una de las cosas que más extraño de la comida venezolana es el sushi caraqueño (yo lo llamo así porque aquí no lo hacen igual, excepto en Monster Sushi). ¿Por qué es tan diferente del que se hace aquí? ¿Es un invento realmente caraqueño o es sushi californiano? Aparte de Monster Sushi, ¿dónde más se puede conseguir algo similar y sin dejarse todo el sueldo?

La verdad es que la tropicalización del sushi en Venezuela es algo único de la región. El sushi venezolano se derivó del llamado “sushi californiano”, plato típico japonés que pasó por un proceso de reinvención en EE UU, y se volvió más comercial y más internacional. Los primeros rolls de este tipo fueron el Alaska roll, el Philadelphia roll y el California roll, que llevan ingredientes como aguacate y queso crema (muy lejos de la gastronomía nipona). Esto es un ejemplo de lo que llamamos “comida fusión”.  Estos y otros rolls se extendieron a otros países, y éstos a su vez le dieron su twist. En España, por ejemplo, podrás conseguir el clásico California roll en cualquier lugar, y también podrás conseguir maki de foie, o variedades con pez mantequilla, que son autóctonos del país. En Venezuela hay toda una cultura al rededor del Tiger roll y los sabores tempurizados, además de la inclusión de productos caribeños que le dan ese toque tan único y especial.

En Barcelona, Monster Sushi es, sin duda, lo más parecido al sushi venezolano que puedas encontrar, ya que su dueña y sushichef, Fabiola Lairet, es la pionera de este tipo de sushi en la ciudad condal. Ésta sería mi primera recomendación. Pero también se puede conseguir algo similar en dos lugares del Eixample Esquerra: uno se llama CHUN, está en la calle de Buenos Aires, 12; y el otro se llama Yoshino, en la calle de Mallorca, 90.

Platano roll

Plátano roll. Fotografía cedida por Caviarcítric.

 

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Inmobiliarias: breve guía para defenderse un poquito de ellas

Hace ya casi un año empecé a trabajar en una empresa que se dedica a prestar servicios a empleados de multinacionales que han sido reasignados a España, Francia y Portugal. Uno de esos servicios es la búsqueda de vivienda: hacer una selección de propiedades que cumplan con sus criterios y necesidades, acompañarlos a las visitas, gestionar los pagos iniciales, leernos el contrato con lupa e intentar mejorar las condiciones. Obviamente me faltan años en tarima para convertirme en una experta en contratos de alquiler, pero algo he aprendido y me gustaría compartirlo por este medio para que menos gente termine pisoteada por una agencia inmobiliaria. Me centraré en el mercado de Barcelona porque es mi área de trabajo, no sé a ciencia cierta cómo funciona en otras partes de España y en otros países.

Por supuesto que hay inmobiliarias legítimas que se toman en serio su negocio, pero hay muchas (la mayoría, diría yo) que no son más que perros pillando huesos en el aire. En Barcelona, las inmobiliarias se reproducen como conejos en primavera, de hecho, la inmensa mayoría de propiedades están en manos de agencias, es muy difícil encontrar a un particular negociando directamente en los portales. ¿Por qué? Muy fácil:

Mr. Burnsa) A diferencia de otros países, en España la inmobiliaria la paga el inquilino, no el propietario (quien debería pagar porque es el que está pidiendo el servicio). A los propietarios no les tiembla el pulso y dejan su apartamento o casa en manos de una agencia porque no representa ningún gasto para ellos.

b) Es dinero fácil: pongo un anuncio en un portal inmobiliario, muestro la propiedad un par de veces (porque en Barcelona los pisos vuelan como los zapatos en el Black Friday), cobro un mes de alquiler o 10 % de la anualidad y sigo con el siguiente piso.

Yo me peleo con las inmobiliarias todos los días (no con todas, hay algunos muy buena gente y trabajadores) así que mi experiencia podría resultarle útil a quien esté buscando piso. A continuación una serie de datos:

  • El que paga los honorarios de agencia es el inquilino. Si estás alquilando una propiedad, exígele al agente inmobiliario que trabaje para ti, que negocie a tu favor, que te explique correctamente las condiciones. Termina de creerte que quien le está dando de comer eres tú.
  • Antes de ir a visitar la propiedad pregunta las condiciones y apúntalas. Reconfirma las condiciones el día de la visita. Que no te saquen nuevas condiciones de debajo de la manga el día de la firma.
  • Llama antes de ir a la visita para confirmar. Es posible que ya esté alquilado, que el agente se olvide, que llegue tarde, que no se lo hayan apuntado en al agenda, etc.
  • Pídele que te mande el contrato unos días antes de firmar. Es posible que te digan que no, que siempre lo leen ahí mismo. Dile que te da igual cómo es siempre, que quieres saber lo que estás firmando.
  • Que no te de miedo negociar. Si crees que el precio, la fianza, la carencia, etc. podrían mejorarse, pídelo. Recuerda que la inmobiliaria la pagas tú y que ellos tienen el deber de comunicarle tus inquietudes y peticiones al propietario.
  • Aunque hay agencias que hacen lo que les da la gana y piden condiciones abusivas, existe una Ley Orgánica de Arrendamientos Urbanos (LAU) que recomienda lo siguiente:
    • Los contratos deben ser por un periodo de un año, extensible a tres años. El periodo de obligatorio cumplimiento debería ser de seis meses tanto para el propietario como para el inquilino. Hay agencias que piden cinco años de obligatorio cumplimiento; a esas hay que colgarles el teléfono de inmediato porque no se enteran de que ir abusando por la vida no está bien.
    • Normalmente se piden uno o dos meses de fianza para propiedades sin amueblar, y dos o tres para las amuebladas. Los señores que piden avales o fianzas de seis meses (como el señor ene-ene) tampoco saben que la avaricia es mala. Si ellos no confían en ti, no tienes por qué confiar en ellos.
    • El contrato tiene que especificar en cuánto tiempo se devolverá la fianza una vez entregadas las llaves. Normalmente es un plazo de 30 días.
    • Asegúrate de que el contrato refleje cuánto tiempo tienes para informar sobre los desperfectos para que el propietario los arregle. Normalmente deberían ser 30 días. A los que ponen “una semana” les puedes decir que tienes otras obligaciones en tu vida aparte de probar la calefacción, los grifos, las persianas, etc.
    • Si el propietario promete alguna mejora o reparación, exígele a la agencia que se implique, que siga el proceso, que para eso le pagas.
    • Así como exiges, da. No destroces la casa: si rompes algo, repáralo. Si ensucias la pared, píntala. Deja las cosas como te las encontraste para que te devuelvan la fianza y para no ser el cerdo que dejó la casa destruida.

Ahora parecerá que soy una superdura y que voy partiendo piernas por ahí, pero la verdad es que me corto bastante, ahora no tanto porque tengo que defender los intereses de mis clientes, pero sé que a veces cuesta ser fuerte, exigir y defenderse. Lo importante es recordar que es un trato entre dos partes, que tanto el propietario como el inquilino tienen deberes y derechos, y que todo se puede hablar. No siempre obtenemos mejoras en las negociaciones, pero no cuesta nada intentarlo. Por otro lado, si todos dejáramos de aceptar condiciones abusivas como los contratos de cinco años y los seis meses de fianza, las agencias dejarían de pedirlas, así que en parte todos tenemos un poquito de culpa.

masa-enfurecida

Javier Santaolalla, la persona detrás del científico

La última vez que hice un humilde cálculo matemático fue cuando tenía 18 años. A pesar de que hice el Bachillerato en Ciencias y de que era muy buena en química, me decanté por las letras e ingresé en una facultad de humanidades. No es que me arrepienta de haber estudiado Traducción e Interpretación, pero en mi próxima vida seré farmacéutica o química… Como falta mucho para entonces, aprovecharé el tiempo y les presentaré a un chico que, aparentemente, siempre ha tenido clarísimo que su vida son los números.

Se llama Javier Santaolalla, nació en Burgos (España) en 1982. Estudió Ingeniería Superior en Telecomunicaciones en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, es licenciado en Física por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), tiene un máster en Física Fundamental (UCM) y un doctorado en Física (UCM). Ha sido investigador en el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (proyecto GALILEO), ha ganado una beca predoctoral del CIEMAT para investigar en el CERN (experimento CMS) y ha hecho un posdoctorado en la Universidad del Estado de Rio de Janeiro conjuntamente con el CERN. Con todo esto, podríamos pensar que el pobre se la pasa todo el día metido en un laboratorio… Pues no. También nos hace reír y nos enseña “a little physics” con el proyecto TheBigVanTheory, del que es fundador y miembro activo. Como seguramente puede contarles cosas más interesantes que yo, no me extiendo más, los dejo con Javier.

Javier Santaolalla

Fotografía cedida por Mykel©

“Nací en Burgos, pero me crié en Las Palmas de Gran Canaria. Desde siempre he sido muy fan de los deportes, de cualquiera (con tal de que no tenga que mojarme ni pasar frío), especialmente los de raqueta y el fútbol. Soy fan a morir del Real Madrid y enfermizamente hiperactivo, hago cualquier cosa con tal de no estar parado: bailes latinos, tocar el piano, ejercicio físico… Además, como Community Manager de TheBigVanTheory, ando pegado a las redes sociales, todas las habidas y por haber. Me paso el día riendo. ¡Ah! Y como muy bien.”

De tres en tres

Tres verbos: reír, compartir y pensar.

Tres personajes: Chopin, Rousseau y Juan Luis Guerra.

Tres momentos: antes de subir al escenario, ducha caliente en invierno, un buen beso.

¿Estabas en el CERN la primera vez que se detectó el bosón de Higgs? De ser así, ¿cómo te sentiste? ¿Cómo estaban los ánimos ese día en el Centro?

En la actualidad, realmente no hay “una primera vez en que se detecta una partícula”. Las partículas se detectan por procesos estadísticos que conllevan el análisis de millones de eventos donde se acumulan cientos o miles de esa misma partícula. Se habla de que se necesita una cierta significancia estadística (observación de algo inesperado con suficiente evidencia) para poder anunciar un descubrimiento. Esta significancia se corresponde con cinco desviaciones estándar.

En diciembre de 2011 se anunció en el auditorio central del CERN la observación de un desvío de 3 sigmas en la búsqueda del bosón (¡casi, casi!), y no fue hasta el 4 de julio de 2012 cuando se llegó a la significancia necesaria, algo más de cinco sigmas, para que fuera un descubrimiento. En el de diciembre sí estuve allí, de hecho “acampé” toda la mañana en el auditorio para poder conseguir un sitio y vivir ese momento. Ese anuncio en diciembre pilló a la gente un poco descolocada. La comunidad científica, en concreto los investigadores del CERN, no se había recuperado todavía del palo que supuso el anuncio precipitado y erróneo de los neutrinos superlumínicos, y muchos veían este anuncio como algo inapropiado (al final se anunció que no se anunciaba nada, porque con 3 sigmas no puedes concluir nada). Recuerdo que ansiaba que se descubriera la partícula, pero había mucha gente que deseaba lo contrario (por cuestiones físicas, que no voy a detallar, había gente que prefería que no existiera). Eran días de rumores, críticas y muchos nervios. Nunca lo olvidaré. Fue divertido haber salido en la revista del CERN porque tomaron fotografías del evento (del público). Lo gracioso fue al poner la foto en Facebook, la gente empezó a comentar que el señor que estaba mi lado que era igual a Mourinho. El de julio me pilló en Kiev, viendo la final de la Eurocopa (4-0 España-Italia).

¿Crees que la religión y la ciencia pueden ser compatibles? ¿Se puede ser científico y creer en algún dios al mismo tiempo?

Claro que pueden… Y deben. Muchos científicos fueron fervientes seguidores de su religión. Sin ir más lejos, uno de los creadores de la teoría del origen del Universo (Big Bang) era sacerdote, por citar un ejemplo. La ciencia intenta responder a diferentes preguntas, con un método y una visión muy diferente a los de la religión. Los problemas vienen cuando se mezclan o confunden.

Opino que el ser humano es una especie muy arrogante porque nos seguimos creyendo la medida de todas las cosas. Tú, que sabes que las partículas infinitamente pequeñas determinan el funcionamiento del Universo, que es lo infinitamente grande, ¿estarías de acuerdo conmigo?

Nuestra biología es fruto de la evolución y nos cuesta entender las cosas que no son parte de nuestra experiencia sensorial. Sólo oímos sonidos, vemos la luz que filtra la atmósfera, los colores las distancias, incluso las velocidades…, todo lo entendemos justo en la medida en que las sentimos. De ahí que la cuántica y la relatividad sean teorías que cueste tanto aceptar. Por eso no creo que sea del todo arrogante. Es pura evolución, producto de nuestra limitación como seres humanos. Aún así, y gracias a la ciencia, poco a poco se va conociendo más sobre el Universo y la naturaleza, y esta percepción va cambiando poco a poco.

¿Temes que en el futuro el fruto de tu trabajo sea utilizado para fines bélicos?

No es algo que me haya planteado nunca. ¡Vaya! Ahora me quedo inquieto. Uno hace las cosas con la mejor de las intenciones y esperando que el progreso científico haga del mundo un mejor lugar para todos sus habitantes. Uno permanece ajeno al uso o aplicación que se pueda hacer de su trabajo. Así como no es sano salir a la calle con miedo a ser atropellado, tampoco es muy sensato trabajar con miedo a que lo que descubras sea usado con mal fin.

Cada descubrimiento científico es el cierre de una puerta y la apertura de otras. La confirmación de la existencia del bosón de Higgs ha llevado al planteamiento de un gran número de preguntas en muchas áreas del saber. ¿No te sientes frustrado ante la posibilidad de que nunca nunca llegaremos a saber quiénes somos y cómo funciona nuestro Universo?

Es parte de nuestro trabajo y aprendes a vivir con ello. No siento frustración, porque creo que es parte de la mentalidad del científico saber que el Universo y la naturaleza son así y, de hecho, es el encanto que tiene, que el conocimiento es realmente infinito.

El cierre del videoclub

En julio del año pasado entrevisté a Arnau Valls, el que era en ese momento el encargado del videoclub del que soy socia (Séptimo Arte). La semana pasada me enteré de que es muy posible que el videoclub cierre sus puertas porque desde hace un tiempo ya no es un negocio rentable, de hecho, más bien está representando pérdidas para su dueña.

Creo que el cierre del videoclub no sólo es una mala noticia para los socios (porque allí podemos encontrar verdaderas joyas; tienen una selección de películas exquisita), sino que es una pérdida para el barrio de Gracia y para la ciudad, en general.

Lo que me enamoró de Barcelona, y creo que no sólo a mí, era (y es) su personalidad, sus rincones únicos y originales, esos sitios mágicos llenos de sorpresas y de cosas especiales. Séptimo Arte es un ejemplo claro de esa personalidad barcelonesa de la que hablo, ¿pero qué pasará si cierra?

Tal vez suene un poco exagerado, pero la caída de establecimientos como este es uno de esos granitos de arena que le van borrando el carácter a Barcelona. El caso del videoclub es un ejemplo que vivo de cerca, pero de vez en cuando me voy enterando de que establecimientos míticos de Barcelona están cerrando sus puertas porque ya no pueden pagar el alquiler, porque ya no son rentables, porque ya no suscitan interés…

Hace dos días fui a buscar un par de películas y estuve hablando con la dueña; me dijo que gran parte de la culpa recae en las descargas ilegales. ¿No nos damos cuenta de que ya casi no quedan videoclubs o tiendas de discos? Yo también lo he hecho, creo que muchos de nosotros lo hemos hecho, pero seamos conscientes de que a este paso seremos nosotros los responsables de la muerte de la música y del cine. Nosotros estamos haciendo que sean insostenibles.

Peces grandes
La tienda de Mac* de Plaza Cataluña es espectacular, ¿no? Blanca, enorme, elegante… Tan llena de gente que resulta imposible entrar. ¿Nos gastamos un dineral en una computadora hecha a base de explotar países del tercer mundo y a base de irrespetar el medio ambiente y después la usamos para hacer descargas gratis? ¿De qué sirve tener una tienda Mac tan blanquita y minimalista si estamos perdiendo los establecimientos que realmente le dan vida a la ciudad?

Los centros comerciales, los grandes almacenes y las franquicias son útiles y más de una vez nos sacan de apuros, pero nunca olvidemos que los pequeños negocios son los que nos dan vida, reflejan lo que somos. No los dejemos morir, no muramos con ellos.

*Digo Mac por dar un ejemplo, pude haber nombrado a cualquier otro gigante de esos que están invadiendo las ciudades.

Amadís Blanco les da la bienvenida a este vuelo

Hoy les presento a mi amigo Amadís Blanco Valbuena, es piloto comercial de la aerolínea venezolana CONVIASA e instructor en tierra.
Amadís Blanco“Me llamo Amadís Blanco Valbuena, nací en Caracas en 1988, soy primer oficial e instructor en tierra ATR 42/72 en CONVIASA.

Todo comenzó en octubre de 2010 cuando estaba finalizando el curso de TCP en Madrid; en ese momento surgió una oportunidad inesperada: estudiar la carrera que me encantaba. Me costó dejar la ciudad donde había madurado y había hecho muy buenas amistades, Madrid, para regresar a Caracas de nuevo. Fue una decisión que me causó un poco de irritación porque yo quería estudiar en Madrid, pero mi presupuesto sólo se adaptaba a las escuelas en Caracas. Después de darle mil vueltas, decidí regresar a Caracas y ponerle un mundo de empeño, pero con el objetivo de volver a Madrid. En octubre de 2010 inicié mis clases teóricas de piloto privado, luego la fase de entrenamiento en vuelo, y después, mi primer chequeo con un funcionario de la autoridad aeronáutica de Venezuela (INAC) para que me certificara apto para cumplir mis primeras funciones; continué con toda la preparación para piloto comercial, pasando por estudiar Radionavegación. Entré en el vuelo por instrumentos, para mí esto es la esencia de volar como piloto comercial; tuve que pasar por exámenes teóricos y prácticos hasta que llegó de nuevo la certificación con un chequeador de la autoridad aeronáutica del país.
En agosto de 2012, recibí mi licencia de piloto comercial; en ese momento sentí que ya había construido mucho más que las bases de este proyecto, ya podía buscar trabajo en lo que siempre había querido. Empecé a trabajar para una pequeña empresa que ofrece vuelos a la paradisiaca isla de Los Roques desde el principal aeropuerto del país, allí estuve 5 meses hasta que me contactaron de CONVIASA para hacerme unas entrevistas y quedé seleccionado para primer oficial de ATR 42/72. Hice mi Ground School del ATR y continué con mi entrenamiento práctico en un simulador de vuelo real, una maravillosa experiencia. Luego de diez meses en la empresa, mientras estaba en Carolina del Sur, mi jefe de flota me propuso ser instructor en tierra (me quedé callado unos segundos pensando si había escuchado bien). Estaba superfeliz, así que al llegar a Caracas, empecé a formarme como instructor en tierra, me certifiqué oficialmente para esta función y empecé a impartir un curso inicial del ATR 72.
Al día de hoy, continuo volando en esta empresa y con la visión de crecer como profesional y surcar otros cielos en un futuro próximo.”

De tres en tres

Tres verbos: Dedicar, confiar, amar.        

Tres personajes: Nelson Mandela, Carlos Saúl Rodríguez e Ismael Cala.

Tres momentos: El día que dejé Madrid para regresar a Caracas, mi primer vuelo y mi presente.

Muchos niños dicen que quieren ser pilotos cuando sean grandes y tú eres un ejemplo de que no es un sueño imposible. ¿Cómo te sientes al respecto?

¡Es así! Nada es imposible si amas lo que haces y tienes un apoyo económico importante para poder financiar los estudios. Muchas veces hago un efecto retrovisor y miro hacia atrás, en ese momento me doy cuenta hasta donde he llegado con esfuerzo, y me llena de satisfacción verlo desde esta perspectiva; es muy gratificante ver cómo era al principio, cuando sólo soñaba con prepararme como piloto comercial y volar en una aerolínea, preparar un vuelo, volar entre las nubes; y ahora no sólo comienzo mi carrera profesional en la aerolínea bandera de un país, sino que acabo de pasar a ser instructor en tierra (Ground School Instructor) del avión que vuelo. Esto es algo que jamás se me pasó por la cabeza y me doy cuenta de que estoy haciendo las cosas bien, y sobre todo, de que hay gente que lo está viendo y lo valora.

¿Por qué decidiste volar? ¿Es algo que siempre habías querido o fue una decisión repentina?

La verdad verdadera: de pequeño me quedaba hipnotizado viendo los aviones, soñaba con ellos; cuando veía uno me quedaba analizando ese poco de luces que hay en su exterior, el cómo podía volar. La pasaba muy bien en los aeropuertos, lugares que hoy en día se han convertido en un segundo hogar.

Aparte de dinero, ¿qué ganas siendo piloto?

¡Coye, qué fama de ganar dinero tenemos los pilotos! Más allá del dinero, siendo piloto comercial gano tranquilidad, ya que hago lo que me gusta y la sensación de estar en el aire y ver el paisaje hace que me olvide de todo y disfrute de ese clímax de serenidad que te ofrece el trabajo; aparte de eso, también crezco y maduro. Para ser piloto comercial en una aerolínea tienes que tener disciplina, ser muy responsable y ser consciente de que tienes a más de 70 pasajeros confiando en un equipo de trabajo, pero sobre todo en nosotros, los pilotos. Por otro lado, tienes que saber enfrentar situaciones anormales (fallos en vuelo, emergencias, pasajero descompuesto, etc.), tienes que aprender a trabajar bajo presión (esto genera mucho estrés)  y debes aprender a gestionarlo para mantener una cabina de vuelo tranquila, a pesar de la situación que se te presente con el fin de que prevalezca el C.R.M (Crew Resource Management), necesario siempre en la cabina de mando, y, finalmente, proporcionar seguridad operacional en vuelo.

¿Qué es lo que más disfrutas y lo que menos te gusta cuando trabajas?

Lo que más disfruto es el trabajo en sí, suena básico, pero es la verdad. Amo mi profesión, me llena. Volar con mal tiempo me genera adrenalina, me obliga a volar con esa disciplina que te lleva a realizar un vuelo elegante. Me gusta saludar a los pasajeros y ver cómo aparecen siempre los aficionados que te piden una foto en la cabina de mando después del aterrizaje, etc. Es muy bonito cuando lo haces con cariño.

Lo que menos me gusta es tener retrasos por causas ajenas a la tripulación, me molesta que existan personas que no sean responsables con sus tareas y eso nos obligue a retrasar un vuelo. Otra de las cosas que menos me gusta es dejar de volar durante mucho tiempo.

¿Consideras que haces un trabajo de alto riesgo? ¿O te parece tan seguro como la mayoría?

La aviación ha sido un desarrollo continuo en muchos aspectos, tanto así que hoy en día existe la Seguridad operacional (Safety Management System, S.M.S) y la Seguridad contra actos de interferencia ilícita (Aviation Security, AVSEC). La primera se basa en la interacción entre el factor humano, el aparato, el ambiente y las otras personas que intervienen en el proceso; en otras palabras: evita accidentes e incidentes. La segunda nos protege de secuestros, violaciones de las normativas a bordo de una aeronave, narcotráfico y otros.

Con esta pequeña explicación, podemos ver que hay mucha seguridad. El propósito de estos protocolos es mitigar las probabilidades de que algo ocurra, pero no las elimina por completo; por eso (tomando como ejemplo lo que pasó en noviembre de 2013 en el Aeropuerto Internacional de los Ángeles) a veces nos preguntamos cómo puede ser que con los niveles de seguridad tan estrictos en un país como Estados Unidos aún pasen este tipo de cosas. Nos asombra que pasen, es lógico; sin embargo, hay que recordar que estas medidas lo que hacen es mitigar los riesgos y sólo los eliminan en casos contados. En conclusión, seguimos siendo vulnerables, pero cada vez menos.

En Europa las aerolíneas lowcost son muy populares. ¿Qué opinas de ellas? ¿Crees que con esos precios tan bajos los trabajadores reciben un sueldo justo y se cumplen todas las medidas de seguridad?

Las lowcost son una gran oportunidad para la población de paso en un país turístico (España, por ejemplo). Me atrevo a decir que todos los países de la Comunidad Europea cuentan con los servicios de estas aerolíneas tan populares. Sin embargo, como todos sabemos, la aviación es muy costosa, y una de las cosas que más encarece es el combustible que requiere cada operación. Conocemos las incidencias de Ryanair a causa del combustible y esto es muy delicado, sin embargo, está claro que no es un peligro que genera la aeronave en sí, sino que es un riesgo provocado por la directiva ejecutiva de esa empresa: dar la orden de que sus aeronaves salgan con el combustible justo con el propósito de ahorrar e inclinar la balanza de las ganancias. En condiciones normales de vuelo no hay problemas, pero si se tiene que hacer una espera en el aire o se tiene que volar hasta un aeropuerto alternativo, la cosa se complicaría un poco.

En cuanto a sueldos, no he volado con ninguna lowcost hasta ahora, pero tengo entendido que los sueldos no son muy buenos (tomando en cuenta lo que debería ganar un piloto, claro).

Mónica Puebla al ritmo del tap

De pequeña me metieron en tantas actividades extraescolares que he perdido la cuenta. Algunas no me gustaban nada, lo más desagradable fue haber pasado por la Escuela de Equitación del Ejército de Venezuela (ahí empezó mi desprecio por los militares); pero también estudié cosas muy divertidas y que me han abierto puertas, una de ellas es el tap (o claqué). Empecé con el tap cuando tenía dos años, supongo que aprendí a bailar y a caminar casi al mismo tiempo. Dejé de bailar a los 16 años, pero hace unos meses decidí retomarlo y, de hecho, este sábado empezaré a dar clases para principiantes.

Hoy les presentaré a Mónica Puebla, mi amiga y profe de coreografías. Sin más preámbulos, los dejo con la protagonista del día.

Mónica Puebla“Me llamo Mónica Puebla, nací en Madrid el 28 de septiembre de 1985. He estudiado Filosofía, aunque lo cierto es que desde pequeña quería estudiar teatro. Durante mi niñez y adolescencia estuve en varios grupos de teatro, y cuando terminé el Bachillerato me presenté a las pruebas para entra en la Real Academia Superior de Arte Dramático de Madrid. Sin embargo, éramos muchos aspirantes y me quedé fuera, así que decidí empezar Filosofía, una carrera por la que sentía mucha curiosidad, y estudié teatro a la vez en una escuela privada. Desde el primer año de carrera me apasioné por la filosofía, que le fue robando protagonismo al teatro. Sin embargo, en la escuela de teatro descubrí el claqué, gracias a un monográfico que realizamos, y me gustó tanto que busqué clases exclusivas de este baile.

Poco a poco fui dedicándole más tiempo al claqué, y compaginado mis estudios de filosofía con el baile. De manera más casual que deliberada, empecé a dar clases de claqué hace unos seis años, y poco a poco fui ampliando el número de alumnos y mi pasión por enseñar claqué. Más o menos en la misma época un compañero de la facultad, que sabía cuánto disfrutaba bailando, me llevó a una fiesta de swing y así me introduje en el mundo del Lindy Hop, que apenas empezaba a crecer en Madrid. Ahora mismo, y aunque el claqué me mueve más emocionalmente, no podría imaginarme sin bailar una de las dos disciplinas.”

De tres en tres

Tres verbos: Bailar. Razonar. Enseñar.

Tres personajes: Gregory Hines. Marcel Duchamp. Michel Foucault.

Tres momentos: El viaje a Nueva York sola en 2010. Mudanza de Madrid a Barcelona en 2011. El primer festival de claqué al que fui: el Stockholm Tap Festival 2010.

¿Cómo y porqué empezaste a bailar tap?

La primera vez que bailé tap fue en una clase de expresión corporal en la escuela de teatro. La idea de hacer música a la vez que bailaba me gustó muchísimo. A raíz de ello, mis padres me enseñaron unas cuantas películas clásicas de tap y, aunque actualmente no es el estilo con el que me identifico, en ese momento quedé absolutamente sorprendida con Fred Astaire y me enganché a sus películas y bailes.

Por todo ello, hice un intensivo de verano en una escuela de baile, y durante toda la semana no pude quitarme los ritmos de la cabeza. Así, decidí apuntarme a clases regulares y cada año fui aumentando el número de horas que le dedicaba a este gran baile.

¿Consideras que el tap te ha dado oportunidades que de otra manera no habrías tenido?

Sí, y a muchos niveles. Actualmente, la oportunidad más clara que me ha dado el tap ha sido a nivel laboral. Siempre digo que tengo la suerte de llevar muchos años bailando tap, como para poder ganarme la vida con ello. Además, es un trabajo del que disfruto muchísimo, gracias al cual conozco a mucha gente diferente y con el que aprendo muchísimas cosas.

Por otro lado, creo que si no bailara tap no habría viajado tanto. En los últimos años he realizado muchos viajes, sobre todo por Europa, para poder tomar clase con los mejores bailarines del mundo. Y aunque cuando una va a otra ciudad a participar en un workshop o festival no le da tiempo a hacer mucho turismo, me encanta conocer lugares nuevos y formas diferentes de comportamiento y de mirar el mundo. Por supuesto, esto me ha permitido conocer gente de todo el mundo, y la sensación de reencontrarte con las mismas personas, a las que consideras tus amigos, en cada festival, y poder disfrutar unos días con ellos, es de las que más me gustan de la vida.

Por último diría que el tap me ha dado la oportunidad de entender mejor la música y la percusión. Recuerdo que en la escuela de teatro teníamos la asignatura de Música y hacíamos ejercicios de percusión, en la que yo era, sin exagerar, la peor de la clase. No conseguía entender los ritmos y siempre tenía miedo de hacerlo mal y descompasar al grupo. El hecho de interiorizar los ritmos bailando, moviendo el cuerpo, me ha hecho superar todo esto, entender cómo funciona un instrumento de percusión como los zapatos de tap, e incluso producir mis propias piezas.

Si somos capaces de caminar, ¿también somos capaces de bailar?

Creo firmemente que todo el mundo puede aprender a bailar, aunque por supuesto para algunas personas requiere más paciencia y dedicación. Cuando una de clases de baile se da cuenta de que muchos movimientos son bastante naturales, bastante similares a las cosas que hacemos cada día de manera intuitiva, como caminar, cambiar de dirección, mover los brazos, etc. El problema es que al aprender una secuencia el cuerpo se tensa y lo que es fácil y natural le cuesta más y tiene que “reaprenderlo”, por decirlo así. Pero igual que cuando un niño aprende a caminar su cuerpo necesita un tiempo para asimilar cómo mover las piernas, nuestro cuerpo de adultos necesita un tiempo para interiorizar los movimientos nuevos.

¿Conoces algún dato curioso sobre el tap?

Hay muchas anécdotas en el mundo del tap, pero si tuviera que elegir algún dato curioso, contaría algo que mucha gente fuera de este mundillo no sabe, y es que las raíces del tap actual están ligadas completamente al jazz. Todo el mundo conoce a Fred Astaire y Gene Kelly y, sobre todo en España y Europa, siempre que oye hablar de tap piensa en estos dos nombres. Pero hay otra corriente de bailarines que se dedicaban a improvisar en garitos de jazz o hacer bolos con grandes de la música como Duke Ellington o Count Basie. Estamos hablando de Jimmy Slide, Sammy Davis Jr., Sandman Sims, o más recientemente Gregory Hines o Savion Glover. Creo que es muy interesante conocer este dato, y saber que en gran medida el tap que se hace ahora procede de esta corriente más desconocida, aunque también creo que sin Fred Astaire y Gene Kelly prácticamente nadie en Europa sabría qué es el tap.

¿Prefieres hacer coreografías o improvisar?

Depende del momento. Me gusta mucho improvisar cuando estoy con mis amigos y gente con la que me siento cómoda y a gusto. Prácticamente se trata de una conversación, escuchas lo que los otros hacen e intentas interactuar con ello, y se producen cosas muy interesantes tanto a nivel de pasos como a nivel emocional.

Sin embargo, cuando se trata de una actuación, me siento más cómoda interpretando coreografías, porque me siento más segura y creo que el público las entiende mejor que una improvisación. Además, hay coreografías muy buenas, a nivel de baile y de música, y la sensación cuando las interpreto me gusta mucho y me sube la adrenalina.

Aparte de los zapatos, ¿qué se necesita para bailar tap?

Ganas. Ganas de pasarlo bien y de bailar esta disciplina. Creo que todas las cosas en la vida hay que hacerla con pasión, hacerlas porque te mueve el corazoncito y no “porque sí” o “por hacer algo”. Y también se necesita algo de paciencia con uno mismo, porque es un baile individual y requiere pasar momentos sola hasta que el cuerpo y la cabeza asimilan un nuevo paso.

¿Bailamos un poquito?

¡Sí! Hagamos la “Bill Robinson Routine”.

Muchas gracias a Mónica y a David por haberme dedicado unas horas para hacer este video.