El cierre del videoclub

En julio del año pasado entrevisté a Arnau Valls, el que era en ese momento el encargado del videoclub del que soy socia (Séptimo Arte). La semana pasada me enteré de que es muy posible que el videoclub cierre sus puertas porque desde hace un tiempo ya no es un negocio rentable, de hecho, más bien está representando pérdidas para su dueña.

Creo que el cierre del videoclub no sólo es una mala noticia para los socios (porque allí podemos encontrar verdaderas joyas; tienen una selección de películas exquisita), sino que es una pérdida para el barrio de Gracia y para la ciudad, en general.

Lo que me enamoró de Barcelona, y creo que no sólo a mí, era (y es) su personalidad, sus rincones únicos y originales, esos sitios mágicos llenos de sorpresas y de cosas especiales. Séptimo Arte es un ejemplo claro de esa personalidad barcelonesa de la que hablo, ¿pero qué pasará si cierra?

Tal vez suene un poco exagerado, pero la caída de establecimientos como este es uno de esos granitos de arena que le van borrando el carácter a Barcelona. El caso del videoclub es un ejemplo que vivo de cerca, pero de vez en cuando me voy enterando de que establecimientos míticos de Barcelona están cerrando sus puertas porque ya no pueden pagar el alquiler, porque ya no son rentables, porque ya no suscitan interés…

Hace dos días fui a buscar un par de películas y estuve hablando con la dueña; me dijo que gran parte de la culpa recae en las descargas ilegales. ¿No nos damos cuenta de que ya casi no quedan videoclubs o tiendas de discos? Yo también lo he hecho, creo que muchos de nosotros lo hemos hecho, pero seamos conscientes de que a este paso seremos nosotros los responsables de la muerte de la música y del cine. Nosotros estamos haciendo que sean insostenibles.

Peces grandes
La tienda de Mac* de Plaza Cataluña es espectacular, ¿no? Blanca, enorme, elegante… Tan llena de gente que resulta imposible entrar. ¿Nos gastamos un dineral en una computadora hecha a base de explotar países del tercer mundo y a base de irrespetar el medio ambiente y después la usamos para hacer descargas gratis? ¿De qué sirve tener una tienda Mac tan blanquita y minimalista si estamos perdiendo los establecimientos que realmente le dan vida a la ciudad?

Los centros comerciales, los grandes almacenes y las franquicias son útiles y más de una vez nos sacan de apuros, pero nunca olvidemos que los pequeños negocios son los que nos dan vida, reflejan lo que somos. No los dejemos morir, no muramos con ellos.

*Digo Mac por dar un ejemplo, pude haber nombrado a cualquier otro gigante de esos que están invadiendo las ciudades.

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3 comentarios en “El cierre del videoclub

  1. Muy buen artículo, Raquel. Dices unas cuantas verdades dolorosas. Sin embargo, no creo que el declive de los videoclubes se deba exclusivamente a las descargas ilegales, o en todo caso, sería cuestión de analizar las causas que han provocado el auge de las mismas. Yo creo que es una amalgama de factores: no sólo el económico (aunque es evidente que si algo te puede salir gratis, es una tentación golosa, sobre todo si un alquiler de 24 horas te puede costar lo mismo que ir a la filmoteca o una entrada en el día del espectador*), sino también cultural e incluso social. Yo creo que hoy en día la gente valora el cine mucho menos que antes, por lo que cuando se descargan una película, muchas veces es el último estreno que está en boga en ese momento, o cualquier peliculilla para pasar el rato; basta con echar un vistazo a la mayoría de páginas de descarga para ver que el usuario medio no debe ser muy cinéfilo, con la selección de títulos tan cutres que suele haber……… Por otra parte, ese es el tipo de títulos a los que se está acostumbrando al público; pienso que el cine de gran consumo (principalmente, americano) ha pegado un bajón de calidad tremendo de 20 años acá. En cambio, lo que sí ha subido de calidad, y con mucho, son las series de TV. (Series para las que necesitas tu “dosis” en cuanto salen, otro motivo por el que Internet se ha impuesto a este tipo de establecimientos).
    Por otro lado, el estilo de vida “virtual” y tirando a frenético que va cada día a más en esta sociedad, hace que a la gente le resulte mucho más cómodo bajarse una película (o dos, o tres, o diez a la vez; Internet también favorece el acumular por acumular) que tener que “perder tiempo” yendo al videoclub, donde además puede que no encuentres la película que buscas porque alguien se te haya adelantado. A este respecto, a los videoclubes que parece que no les va mal es a los videoclubes online, como Filmin.
    Curiosamente, una cosa que me llama mucho la atención es que la gente ya no suele ir a los videoclubes, pero si vas a la Fnac verás que a muchos no les duelen prendas por comprar DVD originales de películas que no han visto (!!), sólo por probar. En fin, las absurdeces del consumo del siglo XXI.

    *A propósito del precio, recuerdo un videoclub de Granada que siempre está a rebosar a gente, porque tienen todos los títulos a 1 €. También sería una estrategia a tener en cuenta.

    • Cierto, las descargas ilegales no son el única factor que está obligando a cerrar los videoclubs. Más bien es un cúmulo de cosas. Bajar los precios es una opción, de hecho lo están considerando si los socios nos comprometemos a pagar una cuota fija mensual. Habría que pensarlo y a ver si resulta y se salva el local.
      Pero lo que quería destacar era la pérdida que supone para la ciudad el cierre de negocios con personalidad como este y el desequilibrio que hay entre los grandes y los pequeños.

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