En la cabina de interpretación con Juan Velásquez

La primera vez que entré en una cabina de interpretación fue en el quinto año de la carrera. Mi amigo el intérprete Juan Velásquez nos invitó a una compañera y a mí a que viéramos cómo se batía el cobre fuera de la universidad. Aunque me he dado cuenta de que la interpretación no es lo mío, que prefiero la “calma” de la traducción, sigo pensando que la interpretación de conferencias es fascinante, y que los intérpretes son seres superdotados.

La experiencia fue muy bonita e impresionante. Cuando llegamos a la cabina, Juan enchufó su computadora y un televisor; sí, un televisor.

–¿Para qué es la tele?

–No me quiero perder el juego.

–¿Y no te distrae?

–Todo lo contrario, me ayuda.

No sólo prendía la tele de vez en cuando para ver cómo iba el juego, sino que miraba fotos en la computadora, respondía mensajes de texto y nos explicaba cómo se organizaba con los glosarios. Claro, todo esto sin perder el hilo del discurso sobre tecnología puntera para la producción de petróleo. En conclusión, una maravilla de persona y de intérprete que no podía dejar de estar en el blog.

“Nací en Caracas en 1980. Soy hijo de padre y madre colombianos, inmigrantes que llegaron al final de la décadaJuanV de los setenta a Caracas en época de trabajo, bonanza y seguridad. Decidí estudiar Idiomas Modernos porque pensé que sería una buena opción para luego cambiarme a Estudios Internacionales, pero a mitad de camino el cambio perdió todo sentido porque vi más posibilidades en interpretación y no quería trabajar para alguien más, siempre me ha agradado tener la posibilidad de fijar mis propios límites en función de lo que hago o dejo de hacer, y no de acuerdo a los intereses de terceros.

Empecé a trabajar a los trece años porque quería poder financiar mi afición por la música, comprar guitarras e instrumentos, y no estaba bien endosarle esa carga a mi madre, que se hacía cargo de dos hijos sola. He tenido trabajos diversos: en zapaterías, heladerías, orfebrerías, comida rápida; luego de ingresar en la universidad me puse a trabajar como instructor de inglés en los cursos de extensión de la Escuela de Idiomas y eso me ayudó a perfeccionar el idioma que impartía porque al preparar las clases aprendía mucho. Estando en cuarto año de la carrera empecé a trabajar como intérprete por recomendación de un profesor de traducción (Nestor López). Nunca fui un alumno destacado en el ciclo básico de la universidad, pero al llegar a la especialización sabía que tenía que destacarme, y así lo hice. Durante dos años y medio trabajé casi exclusivamente para la empresa que prestaba servicios de traducción e interpretación para el alto Gobierno de Venezuela. Con la experiencia ganada y la interacción con otros profesionales empecé a trabajar por mi cuenta. En 2007 fundé mi primera empresa de traducción con cuatro socios más y me mantuve allí hasta finales de 2011, cuando decidí fundar mi empresa actual, una compañía familiar que se llama ABC Producciones C.A.”

De tres en tres

Tres verbos: Evolucionar, sentir, felicitar (ser feliz más que hacer feliz).

Tres personajes: Francisco de Miranda, John Lennon, mi madre.

Tres momentos: Mi experiencia en la música entre los 14 y los 24 años, los momentos que compartí con mi perro entre 2006 y 2013, mi primer viaje a Europa en 2008.

¿Cómo es eso que se puede hablar y escuchar al mismo tiempo?

Una vez leí que era una especie de esquizofrenia controlada. Se trata de escuchar un mensaje, entenderlo, traducirlo, reexpresarlo, escuchar lo que dices, y así cerrar un ciclo continuo que no ha terminado cuando comienza otro porque sigues escuchando, entendiendo, hablando… Así hasta terminar una media hora, que puede llegar a ser tan intensa en actividad mental que puede dejarte agotado. Es posible hablar y escuchar al mismo tiempo, el asunto es que no retienes a largo plazo el mensaje y, por tanto, más vale no aplicarlo a la vida personal o estarías en serios problemas. Lo digo porque soy hombre, seguramente las mujeres manejan mejor la realización de tareas múltiples y simultáneas, y esto de hablar y escuchar es pan comido. Esto podría explicar que la inmensa mayoría de intérpretes en Venezuela sean mujeres.

¿A quién te gustaría y a quién no te gustaría interpretar?

Me gusta interpretar a gente inteligente cuyo mensaje es importante que sea divulgado. En esos casos me siento de muchísima utilidad y me esmero mucho más. He interpretado para algunos presidentes, incluyendo al difunto Chávez, actores, músicos, unos interesantes fueron los Black Eyed Peas en un par de ocasiones. ¿A quién no me gustaría interpretar? Detesto interpretar a pseudofilósofos que no tienen claras las ideas porque el resultado de la interpretación es una torta, a veces más inteligible que el discurso original, pero el intérprete es el lado delgado de la cuerda y si hay algo raro en el mensaje siempre uno es el culpable, por lo que si el discurso es una verborrea retórica se torna una pesadilla. Te diría que no me gustaría interpretar a George W. Bush o a Evo Morales, especialmente antes de ser presidente, porque su español y discurso eran muy limitados; mientras que me hubiera encantado interpretar a Steve Jobs y a Paul McCartney.

¿Nos cuentas alguna anécdota graciosa, curiosa, especial…?

¿Anécdotas? Una vez estaba interpretando al grupo musical Smash Mouth, era una rueda de prensa previa al concierto. Antes del evento hablé con los músicos y les dije que trataran de expresar ideas completas para yo luego hacer la interpretación consecutiva. Empieza la rueda de prensa, alguien hace la primera pregunta, la traduzco y luego el cantante (Steven Harwell) con una mirada maliciosa y una gran sonrisa empieza a dar un discurso completo, yo a tomar notas como un taquígrafo. El tipo dejaba de hablar y cuando yo iba a empezar a traducir reanudaba para decir cualquier bobada graciosa. La gente al darse cuenta reía y no me quedó más remedio que enfocarlo desde una perspectiva lúdica: seguir el juego y aceptar las interrupciones constantes durante la traducción. En sí fue gracioso porque cuando no se le ocurrió qué más decir sólo interrumpía para pedirme que les dijera que él era el mejor cantante del mundo, y eso ocurrió como unas diez veces en unos quince minutos… Al final se acercaron algunos periodistas impresionados por la manera en que pasó el mensaje sin que me perturbaran las interrupciones constantes. También el músico se acercó a darme la mano y pedirme disculpas con una gran sonrisa. Me sentía como en un programa de bromas pesadas a gente incauta. La clave en este caso fue la toma de notas, de lo contrario habría colapsado.

En otra oportunidad estaba haciendo la interpretación simultánea de un curso de procesos de refinación para ingenieros de PDVSA y, por andar viendo unas fotos de playa con palmeras con cocos, confundí el término “coque” con “coco”; eso fue muy gracioso para los ingenieros, y mi cara no podía estar más sonrojada.

En otra oportunidad un “intelectual” de Vietnam visitó Venezuela, me asignaron como su intérprete para una ponencia magistral sobre Vietnam, la guerra, las bondades de su sistema de gobierno, etc. El pequeño detalle es que el tipo no hablaba inglés. Afortunadamente me había preparado bien, le había pedido el “discurso” el día anterior y busqué mucha información. El día del evento la gente que hablaba inglés estaba más perdida que pulga en peluche. Yo me limitaba a tomar nota de las pocas palabras que pronunciaba bien y luego de unos diez minutos de un discurso en vietnamita con palabras en inglés reproduje un “discurso paralelo” y elocuente en español. Al final la gente se paró, aplaudió, se tomó fotos con el orador y algunos se me acercaron para preguntarme dónde había aprendido vietnamita.

¿Crees que algún día existirán C-3PO que puedan sustituirte?

Sí, creo que en algún momento no muy lejano nuestro trabajo será confinado a fines muy particulares en los que se requiera un cerebro humano. Pero en muchos casos la disponibilidad de enormes bases de datos y la evolución de la inteligencia artificial se harán cargo de muchos de los trabajos que hacemos hoy en día.

¿También te gusta traducir?

Cuando salí de la universidad me encantaba, pero luego fui haciéndolo menos y menos, hasta llegar al punto de no tener la misma eficiencia. Tal vez me volví muy meticuloso y lento, creo que pierdo mucho tiempo al traducir y sin lugar a dudas prefiero interpretar. Conozco colegas que prefieren traducir porque lo hacen desde casa y logran un rendimiento extraordinario.

¿Cómo está el panorama de la interpretación en Venezuela?

He podido ver que ha cambiado bastante en los últimos nueve años. Cada vez hay menos trabajo con el sector privado. Te diría que el 85% de mis clientes son del sector público. He observado que muchos colegas han visto mermado su trabajo por su posición política, y no me parece saludable. Debo aclarar que esto ocurre tanto porque existen entes que no los contratan como porque  ellos deciden no trabajar con el gobierno por las diferencias de ideas. Yo trato de pensar que soy la voz en otro idioma del orador y eso no significa ni acuerdo ni desacuerdo con sus ideas. Siempre trato de imprimir los matices, la fuerza del discurso. Ya luego en casa o con amigos uno tiene la oportunidad de drenar si considera que dijo barbaridades, o compartir cosas interesantes, siempre y cuando no violen la confidencialidad del trabajo.

Juan es la voz que está detrás del cristal.

Juan es la voz que está detrás del cristal.

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